Para muchos fans de LZ, este "In Through the out door" era un paso más en la patente decadencia de la banda, tras alguna cima creativa pretérita llámese IV o Physical Grafitti la cosa va por gustos. Para otros un álbum donde la experimentación con nuevos sonidos dio como resultado un disco mayormente decepcionante. Supongo que ambas posturas son comprensibles sobre todo en el momento de publicación del álbum, efectivamente los Led Zeppelin de 1979 (aunque el álbum fue grabado en 1978) no eran los de unos años atrás, ahí estaban los agudos problemas de drogas de Page, el alcoholismo de Bonham o el drama personal de Robert Plant que había perdido un hijo. Todavía eran una gran banda pero las circunstancias personales no eran ajenas a que en esos momentos vivieran una etapa final con un cierto rado de desorientación. Ante ello quién maneja el timón del dirigible no es otro que la figura de John Paul Jones (tan de actualidad por su nueva banda) asumiendo la mayor parte de las labores compositivas y participando en la escritura de seis de los siete temas del disco, el resultado no alcanza los niveles de antaño, pero tampoco es tan desdeñable como algunos críticos nos quieren hacer ver. El caso es que treinta años después el testamento de los británicos, me sigue pareciendo un buen disco, desde luego no es ni de lejos su mejor obra, echo mucho en falta mayor peso compositivo sobre todo de Page o si ustedes quieren más guitarra y menos sintetizador, sin embargo hay que reconocerle el valor que tuvo John Paul Jones de llevar a la banda al terreno de la experimentación e inundar la obra de sonidos tan poco roqueros como los que deambulan en algunos momentos por este "In through the out door". Si los Stones o The Clash inundaron de ritmos jamaicanos algunas de sus canciones.

El Zeppelin se atrevió a ir incluso más allá, con ritmos tropicales, ahí está la bonita "Fool in the rain" con ese silbato carnavalero que en el minuto dos y treinta segundos, en cierto modo nos traslada a Brasil de las manos de un Bonham capaz de marcarse un ritmo de samba a la batería, sin dejar de ser una banda de Rock. Una despedida más que digna teniendo en cuenta el desastre que eran sus vidas personales. Pero yendo al principio  "In the evening" el tema que abre este disco, es un tema que siempre pensé podrían haber empleado para abrir los conciertos en su última etapa (no fue así) pese a esa introducción de tintes tenebrosos y orientales, me parece la canción con un sonido más parecido a los Zeppelin clásicos. Con un riff de Jimmy Page marca de la casa, y el empleo de ese invento de efímera existencia llamado "Gizmotrón" que hace que la guitarra suene como un trueno o un golpe antes del solo, aunque en directo no lo emplease por su poca fiabilidad.

South bound saurez, es un tema en el que destaca sobre todo su autor principal John Paul Jones al piano, instrumento mucho más en primer plano, que no la guitarra de Page que se queda en un segundo plano, el tema termina con unos coros muy de aire pop "Sha la la la" sobre un piano muy machacón. "Hot dog" es una canción que sin inventar nada nuevo comienza con un riff rápido de Page nos lleva a un tema de puro rockabilly, de carácter optimista y pegadizo, parece más un tributo de la banda a los maestros de rock de los 50 que otra cosa, en todo caso agradable canción bienvenida. Y llega  "Carouselambra" un tema épico y largo como solía ser habitual en muchos de los discos de Zeppelin, pero no estamos en esta ocasión ante una de las cumbres de su carrera, no es una "Kasmir" o ni siquiera un "Achilles last stand" personalmente creo que hay un abuso del sonido de los sintetizadores sobre todo en la primera y última parte del tema, al bueno de John Paul Jones se le fue un poco la mano con el aparatito de marras. Aún así no es un tema nefasto, sino que tengo la idea de que podía haber dado muchísimo más de sí, después de los primeros cuatro minutos, el tema se convierte  gracias a un cambio de ritmo y la creación de una atmósfera más oscura dominada por el bajo y la guitarra de Page que de nuevo emplea el Gizmotrón en una canción inquietante,  para en los tres últimos minutos sufrir de nuevo un cambio de ritmo de nuevo de mano del sintetizador que le hace perder fuelle,  seguramente si la heroína no hubiese dejado tan fuera de lugar a Jimmy Page y este hubiera metido más guitarras el resultado habría sido bastante mejor. "All my love"  es uno de los dos temas que no lleva la firma de "Page" es quizás por esto que el propio músico en alguna ocasión ha comentado con cierta ironía: "Era un tema de Plant-Jones y para mí resultó un tanto excesivamente fino. Posee un bonito estribillo con el que puedes ondear tu pañuelo". La verdad es que el tema contiene un precioso solo de sintetizador en el que Jones por una vez se luce a lo grande y aunque el corte tiene un aire pop y es quizás un poco reiterativo ese estribillo, es una bonita canción. Pero mi tema favorito es el que cierra el disco, ese "I´m gonna crawl" un blues sensual, decía John Bonham que era una de las mejores interpretaciones vocales de Robert Plant y lo suscribo, canta con sentimiento, habla o susurra con maestria en los versos "Hey, I love that little lady, I got to be her fool.
Ain't no other like my baby" para a continuación mostrar contundencia vocal en el verso "Every little bit of my love", mencióna a parte el solo de Jimmy Page sencillo y efectivo, un temazo para cerrar su penúltima obra. La última serían descartes de estas sesiones y otras anteriores. Mención aparte la portada en esos colores sepia y con esas seis fotos desde diversas perspectivas de la misma escena en un bar.