The Who son una banda que no levanta pasiones entre todos los amantes del rock, existe un cierto sector de público que bien los ignora o bien los menosprecia ya sea por que los asocia al concepto o etiqueta "mod" o los considera creadores de unas pretenciosas "operas rock". El caso es que ellos son una de las bandas más longevas a sía de hoy, y si bien es cierto que su discografía es desigual y que en su etapa de los sesenta cultivaron una música más "pop", en los setenta se redimieron gracias a álbumes como "Who´s  next"  demostrando que incluso con el uso de sintetizadores, su música podía sonar poderosa. Hasta hoy sólo habían aparecido en una ocasión por el blog con motivo de su frustrado concierto en Barcelona, abortado a última hora ante la escasa venta de entradas, al parecer sólo se vendieron unos cientos de ellas, ni siquiera que tres de sus temas sean pasto cada lunes por la noche de millones de espectadores enganchados a una conocida serie de televisión que emite la cadena "amiga" motivo al público a ir a verlos, en cambio en Madrid el público respondió y todas las críticas de fans y prensa que he podido leer fueron positivas, cosas de la ciudad condal, que en esas mismas fechas se volcó con el botones de Quadrophenia y su banda en un estadio olímpico lleno hasta la bandera.  Hoy toca rescatar uno de sus discos y el elegido aunque no sea ni su álbum más reconocido, ni siquiera uno de sus directos más elogiados, es un disco que demuestra que en pleno siglo XXI la banda sigue siendo un valor seguro en directo. Un concierto que se puede disfrutar en su versión DVD o Triple CD.  Cierto es que con la versión audio nos perdemos entre otras cosas los típicos y adorables molinillos de Pete Townshend, los lanzamientos de micro de Roger Daltrey o la figura sobria del difunto John Entwistle todo un fuera de serie con el bajo, pero siempre es más fácil escuchar un compacto que estar pendiente de la televisión. Y aquí tenemos, un triple CD: los dos primeros CD´S  recogen integra la actuación celebrada en el Royal Albert  Hall de Londres el 27 de noviembre de 2000 un concierto benéfico con el honorable objetivo de recaudar fondos para una organización que investiga el cáncer infantil. Veinticinco temas y un buen puñado de invitados Eddie Vedder (el hombre que probablemente más versiones haya realizado de los británicos)  Bryan Adams (un hombre que lleva dos décadas cuesta abajo) o figuras más apreciadas por el público inglés que por un servidor a quien poco le dicen Paul Weller o Noel Gallagher.

El tercer CD, es el llamado de los "Bonus" sólo contiene cuatro temas, pero tiene la gracia de ser como una prolongación del anterior concierto, de nuevo el mismo escenario el Royal Albert Hall, sólo que en esta ocasión un 8 de febrero del 2002  que ninguna de estas cuatro canciones estaba en el concierto del año 2000 incluyendo una poderosa versión del "Summertime blues" de Eddie Cochran y otra cover "Young man blues" en este caso de Mose Allison, además de la carga sentimental de ser la última actuación en vida de "The Ox", que unos meses más tarde sucumbiría a causa de su adicción a la cocaína en Las Vegas la víspera del inicio de una nueva gira por América de "The Who".

 

 

El concierto se abre con los dos primeros hits de su carrera, un "I can´t explain" y "Anyway, Anyhow, Anywhere" con un Pete Townshend pletórico a la guitarra y coros como toda la noche, sonando infinitamente más hard rockeras en vivo que sus primitiva versiones de mediados los años sesenta. A partir de aquí 23 temas más que recorren todas sus etapas, con predominio de su disco "Who´s next" del que suenan seis canciones. Impresionante es la fuerza con que se enfrentan a "The real me" del disco Quadrophenia.

Una versión del "Magic bus" plagada de armónicas, percusiones y poderío vocal de Roger Daltrey que se prolonga por más de diez minutos. La intensidad de que hacen gala temas en directo temas como "My wife" o "5:15" con "el buey" John Entwistle luciéndose. Lo bien que lo borda en el plano vocal Eddie Vedder en "I´m One"; "Getting in tune". Ni siquiera un Bryan Adams en horas bajas puede acabar con el aura oscura de la balada "Behind blue eyes". Y clásicos o himnos no faltan "Substitute", "The kids are alright" o "My generation". Incluso un tema como "Baba O´Riley" que le hemos escuchado a Pearl Jam tocar cientos de veces suena crudo y desgarrado salvo en su parte final donde un violin le da aires más dulzones. Quizá el único pero es la inclusión de algún tema más soso de aires hippiosos psicodélicos como ese "Mary Anne with the Shaky hand", una oda a la masturbación por otro lado, pero que quita lugar a temas tan imprescindibles como "Love, Reign O´er me" o "I´m free". Sea como fuere un documento de uno de los grandes grupos de Rock.