Hoy voy a contar una pequeña historia que le sucedió exactamente hace una semana a un compañero de trabajo.  Un hombre de pasado rockero, de hecho lleva a Elvis tatuado en uno de sus hombros, adora a Queen, Scorpions, Iron Maiden ... presume de haber conocido a los Evo y tener su vinilo "Animal de ciudad"  aunque personalmente a mí ese grupo y ese álbum pese a la buena prensa de la que siempre han gozado no me parece nada del otro jueves. De todas formas como todas la personas,  mi compañero laboral tiene su lado oscuro en este caso son esos Cd´s que intercambia en el trabajo de gente "tan rockera" como: El Camarón, Antonio Molina y Rafael Farina, por cierto todos ellos bien patrios y ya fallecidos.  Música incompatible al menos con mi mundo, pero a fin de cuentas "This is Spain" y aquí hay mentalidades muy abiertas. 

Los domingos por la noche en el trabajo suelen ser noches muy tranquilas, así que mientras hacíamos nuestro particular "Camera café" hablando de distintas cosas, me contó lo siguiente: "Esta mañana iba con los niños de paseo y al lado de un contenedor de basura me veo un montón de discos, me acerco y había más de setenta discos de heavy, en perfecto estado" .

Lo primero que pense, es "vaya suerte" y rápidamente le pregunté: "Supongo que te los llevarías a casa". Su respuesta fue clara sí y si quieres te los voy dejando. Obviamente mi respuesta también fue un sí.

Efectivamente fiel a su palabra el lunes a las diez de la noche me trajo treinta vinilos de esos que alguien anónimo había depositado en la basura de esa ciudad cuna de un par de hermanos que juegan en la NBA. Me había dicho que los discos estaban muy bien conservados. Ciertamente no mentía los discos están muy cuidados, solo el disco de Sammy Hagar en solitario de 1988 tiene la carpeta un poco estropeada, el resto en perfectas condiciones incluso muchos de ellos con sus fundas de plástico. Así que llevo una semana escuchando gran parte de esos vinilos y están impolutos sólo en el "Creatures of the night" de Kiss la aguja da algún pequeño salto. En la foto de la izquierda cuatro de los discos que me trajo que ya tenía en casa. Abajo fotos de los otros veinticinco vinilos, no todos son maravillas o mejor dicho no todos me gustan no comulgo con cosas como Ratos de Porao, Obituary, King Diamond, Helloween y algunos otros, pero había algunos discos que son clásicos como dejar abandonado un "Made in Japan", un "Hysteria", un "Live after death" o un "Assault attack". Más allá de esta anécdota o historia, ¿cómo puede alguien coger un buen día y desprenderse de todos estos discos y quedarse tan ancho?  ¿cómo puede alguien pasarse veinte años comprándose vinilos y un buen día tirar semejantes obras a la basura? Incomprensible, además de escucharlos le busco la lógica a esa acción y no sé la encuentro ¿un renegado del metal? ¿acaso ha muerto el dueño de los discos? ¿necesitaba espacio en la era digital? Supongo que la respuesta quedará  en el aire, la semana que viene cuando me traíga otra remesa de vinilos supongo que me seguiré sorprendiendo de lo que algunos son capaces de tirar.

Las fotos de parte del hallazgo.