A pesar de que alguna persona me llama "Mister o´clock" y no niego que sea puntual, por algún extraño motivo suelo llegar tarde a los conciertos, y no es que tenga nada en contra de los teloneros. En esta ocasión no fue así y cuando traspase las puertas en la sala éramos cuatro gatos, situación perfecta para hacerse con algo de merchandising  de la banda sin agobios, y de pasa financiarle algo de alcohol al bueno de Spike, la típica camiseta de la actual gira y ese último CD acústico que suena mientras escribo y que además de violines  por supuesto viene cargado de buenas canciones.

En cuanto a los teloneros decir que al final por indisposición de algún miembro no tocaron los anunciados Sol Lagarto, en su lugar estuvieron Ron Vudú, de los que nunca había hablar como mínimo se marcaron al final del concierto una de esas canciones que son imprescindibles en la historia del R&R y que elevan el ánimo a base de guitarras "Free Bird". Tras unos minutos de espera salieron a escena los actuales Quireboys, con Spike y Guy Griffin como supervivientes de aquel primer disco. Y la sala Apolo que si caben 1092 personas como reza un cartel, debía andar cerca de esa cifra fue una fiesta. Allí estaba Spike con su imagen de toda vida sus odas al drinking y pidiéndonos que "screaming"  y no creo que se pudiera quejar del público.

En cuanto al repertorio diría que es más o menos el mismo de toda la gira, supongo que tienen un set list fijo del que cada noche excluyen uno o dos temas, por supuesto cayo todo el "A bit what you fancy" y temas que vienen siendo fijos en sus últimas giras, más o menos sonó esto:

Don´t bite the hand that feeds you

Finer Stuff

I love this Dirty Town

Tramps & thieves

This is rock & roll

Mona Lisa smiled

7 o´clock

Man on the loose

Whipping boy

Sweet Mary Ann                                           

I don´t love you anymore

Hey you

Misled

Long time coming

Roses & rings

There she goes again

Mayfair

Take me home

Sex Party

 

Un placer volver a ver a Spike entregándose en el escenario, alegre y quizá sorprendido por la gran afluencia de público,  con sus típicos pasos, bailes y posturas. Tocó la armónica, hizo volar el pie de micro hasta casi tocar el  techo del Apolo (cosa no muy difícil por otro lado), dirigió el micro hacia su público para que coreásemos esos estribillos en un karaoke masivo y participamos todos de lo que fue el sábado noche, una fiesta de rock and roll, con un disco que veinte años después sigue sonando a clásico y si hace falta cantar un "Happy birthday" al roadie, manager o lo que sea, lo cantamos ¡qué coño! Un placer ver en tan buen estado de forma al guitarra Guy Griffin y lo bien que cumplió Paul Guerin a la otra guitarra y coros.

 

Perdón a algún habitual del blog como Sammy, qué si no la salude es porque no lo conozco la próxima vez en lugar de lucir una camisa azul y debajo una camiseta de la banda tendremos que llevar una prenda más reconocible, quizá una camiseta más "underground" como la del R.C. E. Espanyol ja, ja, ja.