En una visita de viernes por la tarde a ese lugar que  el bueno de  Sammy tylerose ha bautizado como "paraíso cultural", me pertreche de un buen puñado de libros a una semana del comienzo de las vacaciones, pero sin duda el que más ilusión me ha hecho, es la autobiografía del gran Errol Flynn, de hecho debería decir que lo he devorado en un par de días.

Y es que hay personajes que conoces desde la niñez y su aureola lejos de desvanecerse, se va incrementando con el paso del tiempo. Hace poco Kar hablaba en su blog de la vigencia de "Capitán Blood", creo que podría añadir unas cuantas más "Robin de los bosques", "Objetivo Birmania". "La carga de la brigada ligera"...y es que en los años treinta y cuarenta nadie mejor que Errol para encarnar a un héroe que además derrochaba carisma en la pantalla y fuera de ella. Esta misma semana una de las últimas actrices vivas de la edad de oro de Hollywood, su compañera nada menos que ocho películas  Olivia de Havilland, a sus 93 años ha hablado sobre su relación con Flynn, (por cierto los Havilland son una familia longeva además de Olivia tenemos a su hermana la también actriz Joan Fontaine con 91 años, aunque estas dos hermanas se llevan a matar y hace décadas que no se dirigen la palabra) volviendo a nuestro protagonista vivió una vida de lo más intensa, llegó a los cincuenta avejentado y su corazón dijo basta. Inolvidable es aquel No Me Judas que hace unos años le dedico "The Man" tomando como base este libro que si no yerro en Inglés se titulaba "My wicked, wicked days". Y es que un hombre que ha desarrollado tantas profesiones y tan variopintas, no puede defraudar además de actor, administrador del gobierno hasta que se acostó con la mujer que no debía y se quedo dormido, imaginaos quien llegó entonces, vagabundo, pescador con dinamita incluso afirma haber matado así a un tiburón que le estropeaba el negocio comiéndose a los peces, soldado mercenario, ladrón de joyas, responsable de plantaciones de cocos, buscador de oro, castrador de ovejas con los dientes eso sí, navegante, playboy, adicto al sexo y a las drogas tiene curriculum más que suficiente para rellenar un libro que entretenga.

Por cierto un NMJ de esos que se te quedan grabados en mente y que no podía empezar mejor de mejor forma que con la letra de Dogs d´amour: "You wanna be like Errol Flynn, Captain Blood was a whore". El hecho de que por fin se publique en español este libro con más de cincuenta años de retraso, supongo que tiene que ver con que en unos meses se cumple el centenario de su nacimiento y aprovechando la efemérides por fin podemos leer estas "Aventuras de un vividor". Ante cualquier autobiografía hay que tener ciertos reparos, nadie va a tirar piedras sobre su propio tejado pero la verdad es que asumiendo que Errol no lo va a contar todo, en ocasiones se pude leer entre líneas como en su etapa de capataz en la plantación de copra en Nueva Guinea, cuando se lió con una chica muy joven y elude decir sus años, empleando como justificación la frase: "allí no existía  el concepto de edad", la misma frase que prnunciará después en una sitación similar en su plantación de tabaco y de nuevo con una "joven". Desde luego no oculta algunas de sus grandes debilidades, sobre todo el alcohol y las mujeres , pero revistiéndolo todo de ironía, basta ver ese capítulo inicial donde nos cuenta su desastrosa situación financiera tras querer rodar en Italia una película sobre Guillermo Tell y salirle las cosas lo bastante mal como para tener que desprenderse de uno de sus cuadros de Gauguin. Tras estas primeras páginas cargadas de reflexiones y con un Errol muy consciente de su situación mediados los años cincuenta. Llegan los capítulos del libro con bonitos nombres, como el primero "El diablo de Tasmania" con los primeros años de la vida de nuestro protagonista, una madre con la que nunca se llevó bien y un padre sumergido en su propio mundo de ciencia, es el capítulo más corto y más flojo con las travesuras de un niño y adolescente que se escapa de casa tres días y que no siente ningún interés por la educación académica, salpicada con viajes al viejo continente estuvo unos añitos en un aburrido internado inglés, dónde según cuenta algún profesor pretendía enseñarle algo más que letras y números, de esta estancia deriva al parecer su acento más inglés que australiano. A partir de aquí llegan los capítulos con más chicha "El cocodrilo y la espada", "Siete mares a Inglaterra"...Cargados de vivencias y anécdotas que satisfaran a cualquier fan de este hombre, una rock´n´roll star adelantado a su tiempo, creo que mejor que en este caso lo mejor es leerse el libro y descubrir lo intensamente que vivió este hombre.

 

Curiosa foto de Errol Flynn tomada en sus días de Mallorca, con un corsé para aliviar los dolores de un golpe publicada en un periódico de la isla y con un texto del propio Flynn "La nueva imagen para los chicos". Leer este libro es conocer un poco más la leyenda y es imposible no sentir simpatía por un vividor como él. Que salió de su casa sin dinero, paso por todo para subir a lo más alto del olímpo Hollywoodiense y luego volver a caer en gran parte por sus propios vicios.

Existe un blog http://unamericanoenmallorca.blogspot.com/ que no sé muy bien si es ficción o realidad , en él se narran algunas de las hazañas de Flynn en la isla de Mallorca, además de múltiples anécdotas que contaba cuando iba mamado que era muy a menudo como los picos que se daban "Cary Grant y Randolph Scott" en fiestas o mejor dicho orgías, es muy entretenido de leer y el contenido no desencaja para nada con este pedazo libro.

Para terminar una foto de su tumba en Vancouver según reza la solapa interior del libro fue enterrado con seis botellas de Whisky, aunque quizás hubiera sido más apropiado seis botellas de vodka, en honor a ese maletín que llevaba habitualmente con él esta bebida y dos vasos.