Hoy en día Marc Ford es un músico respetado, en gran parte debido a su paso por "Black Crowes" también en buena medida por sus discos en solitario "It’s About Time" (2002) Weary and Weary (2007) donde volvía a estar junto a su antiguos compañeros y amigos de Burning Tree Doni Gray a la batería y Mark Dutton en la producción, y en este año el reciente "The Neptune blues club" que acaba uno de empezar a disfrutar. Pero ya en sus inicios Marc Ford despuntaba, cuando en 1990 se publicó "Burning Tree", en las revistas de la época obtuvieron buenas críticas que siempre quedan bien, me no dan para comer a los músicos. Su gira con Quireboys por Inglaterra, les reporto más buenas criticas y páginas en revistas, incluso en el número 308 de la revista Kerrang en su edición británica se publicó un flexi disc sin desperdicio. En la cara A King of thieves de los Dogs d´amour y en la cara B Same old story de Burning Tree en directo, pero el público en general seguia sin enterarse y es que Burning Tree no eran una banda heavy, que supongo es lo que mayoritariamente espera el lector de tales revistas.

Por suerte para Marc Ford los "Black Crowes" ficharon a Burning Tree como teloneros y ya de paso y coincidiendo con la salida o expulsión de Jeff Cease, les robaron al guitarra. Es comprensible, no es lo mismo estar en una banda donde gozas de absoluta creatividad artistica pero no vendes ni 10.000 discos que entrar en una banda como los cuervos que vendían millones de copias y te aseguraban un bienestar frente a las penurias y el poco eco de los BT. Sus dos compinches Mark Dutton y Doni Gray acabarían uniéndose a Izzy Stradlin en su proyecto de los Ju Ju Hounds. Así que para la posteridad nos quedo este disco tan variado y que es una gozada. La banda se reunio de forma efímera en el añoo 2006 para ofrecer tres conciertos en Los Angeles, de hecho existe una flmación con entrevista al trio protagonista e imágenes de esas tres noches, así como curiosidades cuando la entrevistadora le menciona a Marc Ford guitarristas y este reproduce con su guitarra el sonido de Clapton o Chuck Berry.

Pero para la mayoría de los mortales nos queda su única obra en estudio, que parece haber caído en un pozo del olvido y que debería ser reivindicada.

Un disco que recoge la esencia de bandas como Cream, Hendrix, Clapton o Neil Young pasadas por el tamiz de estos tres músicos en especial Marc Ford, que toca la guitarra, el piano y canta. Aunque no es el único, su compadre Mark Dutton toca el bajo, el piano y comparte labores vocales en un buen número de temas e incluso una figura tan oscura como suele ser en ocasiones la del batería no se limita a tocar su instrumento sino que incluso pone su voz en una canción.

En cuanto al disco en ocasiones se ha hablado de él como un ejercicio de retro rock, conducido con sapiencia por el productor Tim Palmer (Tim Machine) pero eso poco importa cuando hay temas tan abrasadores como "Playing in the wind" el tema que a uno más le gusta del álbum y que por increíble que me parezca no salía en la edición original en vinilo. Un tema que me suena como una mezcla perfecta entre Hendrix y Led Zeppelin por esas preciosas guitarras acústicas. "Baby blue" un tema con un toque psicodélico que puede recordar ligeramente a los Screaming Trees" incluso en la voz. "Burning Tree", "Fly on" o "Masquerade" nos remiten a Hendrix con grandes solos de wha-wha de la mano de Marc Ford. "Baker song" es el tema lento del disco con una voz demasiado melosa en algunos momentos, pero que se convierte en una auténtica joya gracias a la guitarra de Marc Ford capaz de elevar el tema a los altares y unos coros en la parte final que son probablemente los mejores de todo el disco. Otro más de esos discos que merecen ser rescatados del olvido.