A día de hoy al pronunciar su nombre uno no puede evitar sentir un cierto repelús, por otro lado más que justificado vista su trayectoria en los dos últimos decenios, pero no siempre fue así. Cuando uno se iniciaba en esto del Rock con trece o catorce primaveras, etapa “metal kid” Scorpions eran una de esas siete u ocho bandas que copaban el universo musical de aquellos que nos iniciábamos en metal. Precisamente mi mejor recuerdo de un viaje a Francia con el colegio fue lo bien que emplee el dinero que mi madre me había dado, unas postales de Bruss y el “Love at first sting” de los teutones, en una cassette francesa. En el viaje de regreso la cinta no dejo de sonar y me encantaban los títulos de las canciones en tinta color plata sobre la blanquísima superficie plástica de la cassette, nada que ver con las cutre ediciones que se editaban en este país, con los temas escritos sobre un feo papel monocolor pegado con cola de la barata al plástico.

Volviendo a los escorpiones, hablaré en plural que grandes nos parecían en esos momentos, de hecho mi amigo “Imxhoxtep” (antes de que sus gustos se tornaran un tanto más radicales) y un servidor se lanzaron con nuestras míseras pagas semanales a comprarse poco a poco los anteriores discos de la banda. Mercadillos de domingo por la mañana, puestos cutres y los “metal kids” con camisetas también de mercadillo, pero en este caso de los miércoles.

Los "metal kids" en la playa de Castefa, las camisetas y coches son del pasado, pasado.

Pues los domingos recorríamos una y otra vez los tres o cuatro puestos de música agobiando al vendedor de turno a preguntas sobre los precios. Así irían cayendo “Blackout” “Animal Magnetism” o “Lovedrive” la etapa más “hard melódica” de los germanos.

Incluso recuerdo uno de aquellos domingos que preguntamos por el precio de una cinta, que no era propiamente de Scorpions era de su batería Hermann Rarebell “Nip in the bud”. La portada española era mucho más horrorosa si cabe. Un álbum de Hermann y amigos suyos como Steve Marriott, Don Dokken y gente de Ratt, Great White. Después de decirnos el vendedor el precio de la cinta, un joven unos años mayor que nosotros nos dijo: “no os la pilléis es muy mala”. Y le hicimos caso y nunca hemos sabido como sonaba dicho “engendro”. Eran tiempos en que probablemente no nos sabíamos la alineación de nuestro equipo de fútbol, pero nos conocíamos de carrerilla los nombres e instrumento de nuestros alemanes favoritos. Klaus Meine a la voz, Matthias Jabs y Rudolph Schenker a las guitarras, Francis Buchholz al bajo y Hermann Rarebell a la batería. Cuando llegó el mítico "World Wide Live" la cosa se desbocó a todo el mundo parecía gustarle Scorpions o al menos aquella balada "Still loving you" que a algunos llego a provocarnos cierto hastío.

Aunque después de publicar ese doble LP en directo alcanzaron su cénit de popularidad al menos en España, luego vendrían sus días de gloria al otro lado del telón de acero. La gira de presentación del World Wide Live recalo en Barcelona y Madrid en campos de fútbol que se llenaron, con grandes dosis de violencia en Barcelona barricadas en las calles, contenedores ardiendo y muchas hostias pero no las de misa. En Madrid peor un "marine" de Torrejón saco un machete y mato a un pobre chaval que estaba viendo el concierto y la prensa musical pues con sus titulares un tanto carroñeros. A partir de ese disco ya nada fue igual, no sé cómo justificarlo nuevas bandas que venían de atrás tomaron el relevo, ellos se dedicaron a hacer discos cada vez más insufribles con baladas cada vez más pastelosas el caso es que se ganaron al menos en mi caso la indiferencia. A día de hoy la etapa que más valoró de los escorpiones es curiosamente la de los setenta con el "colgado" de Uli John Roth. Ese hombre que siempre ha ido a la suya, su etapa en solitario no me gusta en exceso, pero tiene todos mis respetos. Y en cuanto a su etapa en los escorpiones grabó toda una serie de álbumes que son de lo mejor del hard rock de los setenta y de los que hoy lamentablemente apenas se habla.

Hasta la difunta novia de Uli, Monika Danneman chica que por cierto fue la última amante de Jimmy Hendrix, el gran ídolo de Uli (curioso no). Participó en la escritura de algún tema "We´ll burn the sky" que apareció en "Taken by force" además de ser musa en algún otro firmado por Uli. El trío formado por "In Trance", "Virgin Killer" y "Taken by force" son tres muy buenos discos de hard rock mezclados con psicodelia aportada por la mano de Uli, escuchen sino el tema "Evening wind" (In trance) toda una delicia sus guitarras. Con sus portadas polémicas y censuradas, con lo cual es fácil encontrarse el mismo disco con diferentes carátulas. La teta que se veía en "In trance", la niña virginal de once años en "Virgin killers" el cachondo de Klaus Meine dice que es un disco con contenido social. O "Taken by force" con esa especie de duelo en un cementerio.

Y es que se ven rematados en un doble LP en directo "Tokio Tapes" uno de esos grandísimos discos dobles de los setenta. Aunque no le recomiendo a nadie que se pille la lamentable versión en CD que había por las tiendas hace al menos un tiempo pues cometen la tropelía de quitarle el tema "Polar Nights" para que así quepa todo en un CD simple. Y este tema lo desplazan al CD de "Taken by force" como extra. Rateros.
Hace unos días estuve viendo su concierto del Wacken Festival 2006 donde participaron todos los miembros que a lo largo de los años habían pasado por la banda. Fue emocionante volver a ver a estos "viejos" todos reunidos encima de un escenario tocando no sólo los temas más sobados si no esas piezas más oscuras de los setenta con Uli que por cierto cada día se parece más a Sam Peckinpah, a Michael Schenker, Herman Rarebell y compañía.

Aunque hoy puedan ser objeto de mofa, recomiendo la etapa setentera quizás alguno se lleve una sorpresa y acabe gustándole mas de lo que se imagina.