Después de su extraordinaria etapa al frente de los Stray Cats, en los noventa el bueno de Brian Setzer se involucró en el renacer de la música Swing y las llamadas Big Bands. Liderando en persona la Brian Setzer Orchestra desde 1994. Pero en medio de este periodo Brian se descolgó con un disco maravilloso a la altura de sus obras con los Stray Cats, con un título que no puede ser otra cosa que una referencia al Rey y su regreso enfundado en cuero en el lejano ´68 después de una larga etapa de edulcoramiento y lamentables películas serie B, EL Rey volvía por sus fueros. Pues bien, aquí Brian aparca por un momento el mundo de las orquestas deja de lado las trompetas, saxos y todos esos maravillosos instrumentos orquestales, se mete en el estudio y en solo diez días factura un estupendo disco, volviendo como el Rey por sus fueros, a una música más básica y de raíces con él a la guitarra y voz, y dos miembros de la Brian Setzer Orchestra cubriéndole las espaldas. En el bajo Mark Winchester y en la batería Bernie Dresel con ellos dos es más que suficiente para que nuestro hombre facture un disco con un sabor años cincuenta pero que a la vez suena la mar de fresco y actual. Lamentablemente este disco no tuvo una gran repercusión, pero es uno de esos álbumes que apetece recuperar cada cierto tiempo.

Catorce cortes componen el álbum y ninguno malo. Tenemos variedad desde la inicial y rockera "Ignition" que perfectamente podría haber venido firmada por sus "Stray Cats" a ese tributo final a nuestro país en una versión de guitarra de la "malagueña". Brian incluso se enfunda en cuero negro en un impagable tributo al Rey.

Por medio un montón de piezas que podrían formar parte del ideario de cualquier rocker años cincuenta "5 years, 4 months, 3 days" un rockabilly vieja escuela. Donde Brian nos demuestra que si Page era capaz de tocar una guitarra de dos mástiles, él es capaz de tocar guitarra y bajo en el mismo tema.

"Hell bent" es la pieza que más me gusta de todo el disco con Brian iniciándola con una voz mucho más grave de lo habitual dicen que imitando a Johnny Cash unas guitarras afiladas con notas incluso un tanto estridentes, un bajo perfecto que parece cabalgar en el sentido más literal del término por toda la canción. "Hot rod girl" suena parecida a un viejo tema de los Stray "Hot rod gang" pero con el sonido un pelín endurecido y una voz más vacilona. "8-track" impagables esos coros que parecen venir directamente del Tirol austriaco más profundo. "´59" Preciosa canción autobiográfica cargada de referencias a cosas a ese año, desde un Ford del 59, a Grace Kelly o a Bobby Darin. En las partes que canta más lento su voz se asemeja bastante por cierto a la de Billy Idol. "Rooster rock" una cachonda canción sobre un pollo que es el rey del corral donde lo más destacado es la guitarra y esos coros tan característicos del rockabilly. "Santa Rosa Rita" un corte en que su voz de dos maneras muy distintas en la partes más tranquilas como el principio del tema el timbre de voz es muy parecido al de Elvis con la entrada de las guitarras la voz cambia y la influencia de la música mexicana asoma unos breves instantes. (The legend of Johnny Koll part 2) es otro tema muy movido. "Get ´em on the ropes" suena por momentos a punk rock con una letra plagada de lindezas, no hay que olvidar la eterna amistad entre Brian y Joe Strummer que incluso pasaron vacaciones de verano juntos con sus respectivas familias

"Who would love this car but me?" es una canción en la que colaboró precisamente el difunto Joe Strummer. "Blue café" un tema en la onda de los Stray Cats. "Dreamsville" es la pieza lenta del álbum cantada con sentimiento y que es plenamente gozable.

Un disco del alma mater de los Stray Cats que se merece mucho más reconocimiento del obtenido.