Si hay una serie a la que estuve enganchado en los noventa esa fue "Expediente X", con lo que no me quedaba más remedio que esperar la emisión del correspondiente capítulo por la "cadena amiga" que tanto la maltrato y que ni siquiera emitió las dos últimas temporadas, ya se sabe que en el mundo de la televisión mandan las audiencias.


Cierto es que nueve temporadas, 202 capítulos son muchos, quizás se quiso estirar demasiado la gallina de los huevos de oro. Puedo reconocer que no todos los capítulos eran brillantes, pero hubo muchos a los que habría que darle una nota muy alta e incluso algunos fueron muy innovadores. Fueron tratados un montón de mitos a la manera "Expediente X", con Mulder creyente, elaborando teorías semi fantásticas para resolver los casos que se les planteaban y una Scully como parte racional basándose en la ciencia para resolver esos mismos casos en los que en ocasiones no había explicación racional posible.

Por la serie vimos desfilar todo tipo de cosas desde el mítico circo de Jim Rose con sus freaks. Al capítulo de tintes navideños y un tanto suicida al ser rodado en blanco y negro. Donde se mezclaba el cómic con un tributo al Frankestein de 1931 y para rematar la faena concluía con que nuestro deforme de turno ve cumplido su sueño de ver a Cher cantando Walking to Memphis, mujer que por cierto es todo un expediente al menos en el mundo de la cirugía plástica, donde debe usar una visa oro. Expediente X tomo cientos de referencias del cine y las aplicó a sus episodios, desde películas de temática fantástica "La cosa", El fotografo del pánico", "El golem" a otras de temática más moderna veáse si no el episodio "Sospechosos inusuales" no cabe decir en que cinta se basaba. Además estaba la consabida conspiración gubernamental, consistente en un pacto entre altas personalidades del gobierno y extraterrestres, para que estos últimos se hicieran con el control del planeta. Otra de las claves fue una galería de secundarios que brillaban con luz propia, desde "El tirador solitario" aquellos tres freaks (uno de ellos siempre lucía orgulloso su camiseta de los Ramones) que elaboraban una especie de fanzine subversivo tratando de dar a conocer su verdad, y que fueron protagonistas de un simpático "Spin off" que solo duro una temporada y es que los de Al-qaeda debían ser talibanes a muerte de la serie. Pero otros personajes imborrables en la memoria eran "El fumador" (protagonista ficticio de dos de los mayores magnicidios del siglo XX) uno de los HP más grandes de la televisión, al menos hasta que llegó Benjamin Linus, el malvado Alex Krycek o el jefe Walter Skinner todos ellos como protagonistas principales en algunos capítulos aislados y que enriquecían el universo de la serie.

Un éxito que la hizo aparecer incluso en los Simpsons, y hasta es posible que la primera vez que oyese mencionar una cosa llamada "Internet" tuviese que ver con las noticias del éxito de la serie en la red donde se creaban foros y se discutía sobre cada capítulo hasta el más mínimo detalle. Hasta en nuestro país tuvo repercusión y te podías pasar buenos ratos comentando con amigos capítulos de la serie. Se llegó a sacar una colección de novelas (bastante flojas por cierto) con tramas "originales" surgidas de la imaginación de algún novelista no muy destacado. Pero también vieron la luz algunos libros mucho más interesantes que trataban la serie capítulo a capítulo y que había que tener.

Cuando hace unos meses se anunció la vuelta a la pantalla grande de esta pareja, seis años después del final de la serie no me esperaba gran cosa, pero pensaba que en el peor de los casos sería un capítulo normal, de duración doble con algo más de presupuesto y empaquetado para tratar de llevar a las salas cinematográficas a nostálgicos, más que a un público nuevo.


Después de ver el filme, la palabra que me viene a la mente tiene bastante que ver con el paisaje nevado y sin apenas vida que predomina a lo largo y ancho del metraje: desolador. Una de las peores cintas que he visto en bastante tiempo, si bien el inicio en el hielo con la aparición de cuerpos mutilados y un extraño sacerdote guiando al FBI, así como las primeras apariciones de Mulder y Scully hacen concebir esperanzas de que hay material para como mínimo un buen "episodio doble", nada más lejos de la realidad. He de confesar con dolor que he visto películas de esas de sobremesa que emiten Antena 3 o Telecinco más inspiradas que esta historia que naufraga por todos los flancos. Las partes dedicadas a Scully y su labor en un hospital católico son tremendamente aburridas, y las partes de Mulder con un poco de acción carecen de la mínima chispa. Siempre he pensado que el creador y además en esta ocasión director Chris Carter era un hombre con talento. Aquí se empeña en demostrar que a día de hoy la cosa no es así, no sé cuánto ha tardado en escribir semejante guión pero es de los más malos que recuerdo, superado por decenas y decenas de capítulos televisivos.

Sin tema alienígena por medio y con lo paranormal brillando por su ausencia solo tenemos a un cura pederasta que tiene visiones pero cuyas aportaciones a la trama son nulas y cuando no interesa desaparece. Un elenco de actores patéticos Amanda Peet cuya admiración por Mulder me hace pensar en su intención de llevárselo a la cama a la primera oportunidad que tenga, el agente Xzibit otro negado invitado a la función e incluso hasta la intervención en los minutos finales de un personaje clave en la serie Walther Skinner no aporta nada, a un thriller sin gracia y con un final a lo Frankestein de lo más decepcionante.

Ojalá no perpetren otra injusticia haciendo una tercera película y dejen reposar en la memoria los buenos recuerdos que nos brindó la serie en los noventa, no cayendo en el ridículo de hacer otra caricatura, como está llamada "Creer es la clave".