A punto de estrenarse una película española que lleva por título "Eskalofrío" con k, y de la que no creo que quepa esperar mucho. Opto por recuperar una de las mejores películas de terror de los últimos años, de hecho para mí la mejor en años. Si en su momento me pareció excelente, viéndola hoy en DVD me reafirmo.

Y eso que en un principio sus cartas de presentación no prometen muchas alegrías. Veamos una cinta más que bajo el epígrafe "cine de terror" nos presenta a un "asesino en serie", con un argumento que bordea el ridículo. Un hombre recibe un mensaje de Dios y debe eliminar a una serie de personas que no son tales, sino demonios y para ello el Señor le entrega tres armas "mágicas" un hacha de doble filo de nombre "OTIS", unos guantes y un tubo de hierro. Además este hombre recaba la ayuda de sus hijos involucrándolos en su locura personal, pues con este argumento que parece serie Z, sale una cinta impecable. Y eso teniendo en cuenta que uno de los protagonistas Matthew McConaughey, me resulta un "actor" insufrible, y del que siempre tendré grabada su imagen vestido de blanco, con unas copas de más y hablando de esa mujer apodada como una letra del alfabeto y que suele cambiar de novio cada vez que estrena una película. Con respecto al otro protagonista que además ejerce de director Bill Paxton no deja de ser un actor que suele ser secundario en multitud de películas y que sólo en algunos productos como "Twister" ha tenido el protagonismo. Nada hacía pensar que sería capaz de realizar un filme tan redondo. En su debut borda su papel como actor y como director y me trae a la memoria la genial película de otro actor que al igual que Paxton solo dirigió una película en su vida, me refiero a Charles Laughton y a ese magnífico cuento gótico que es "La noche del cazador". Quizás sea porque en el fondo los grandes protagonistas de ambas, son los niños que se ven atrapados en una pesadilla adulta de difícil escapatoria y sea cual sea el final esos niños ya nunca serán los mismos. Ambas pasaron desapercibidas en su momento, aunque hoy "La noche del cazador" es reconocida como una obra maestra.
Bill Paxton rompe con los tópicos, aquí no tenemos ni a un enfermo mental, ni a un asesino en serie de inteligencia extrema, tenemos un hombre normal y corriente que sufre visiones que desembocan en macabros asesinatos, pero no son visiones de Satán, es Dios quien decide estos crímenes. Además no hay efectismos los asesinatos se resuelven de forma elíptica, ni siquiera la sangre salpica, el horror se genera a través de los ojos de los dos niños Fenton y Adam convertidos en cómplices a la fuerza de su padre. Con un Fenton que se debate entre el amor a su padre y la consciencia de que éste es un asesino al que debe parar, a la vez que proteger a su hermano pequeño Adam bajo el influjo paterno y para quien su padre es una especie de héroe y no duda de él en ningún momento. Tras unos títulos de crédito que a través de recortes de periódico ya te sitúan en la historia. Asistimos a la visita a las oficinas del FBI en Texas, en una noche lluviosa de un hombre que dice llamarse Fenton Meiks y que le narra al agente Doyle su traumática historia desde su niñez en 1979. Ya desde ese momento intuimos que hay algo más en esta visita pero esto nos será revelado al final. Mediante ese recurso tan típico del cine negro como son los flash backs nos sumergimos durante gran parte del metraje en el cuento de horror de los hermanos Meiks. Aunque ya debemos saber al menos desde "Pánico en escena" que no todo lo que nos cuentan tiene que ser verdad.

Desde un primer momento, al menos yo no pude menos que sentir empatía con el niño Fenton y su terrible infancia. De manos de un hombre bueno que se "trastorna". Una película con grandes interpretaciones, con grandes escenas esa granja iluminada por los rayos del sol o debería decir divinos, que señalan a "Otis", esa atmósfera malsana que se respira en el improvisado cementerio particular de los Meiks, con un padre que nunca pierde su gran humanidad ni después de dar unos cuantos hachazos, y suya mayor preocupación es que su hijo mayor Fenton no vea la maldad que escondían las víctimas. Sólo hay una escena que me sobra, la del arcángel descendiendo con la espada, en ocasiones es mejor no mostrar esas visiones y dejar volar la imaginación.

Una futura película de culto.