Si todas las historias tienen un principio, el de está habría que situarlo en julio de 1965 en la playa de Venice. El día en que Jim Morrison le cantó a Ray Manzarek algunos de las canciones o poemas que en su mente se habían desarrollado. Manzarek que tenía un grupo "Rick and the ravens" formado con sus hermanos Rick al piano y Jim a la guitarra lo vio claro, así que decidió que Jim pasará a formar parte del grupo. Jim por su parte proponía un nombre que ya indicaba en parte la filosofía del grupo por un lado un tributo al poeta inglés Willian Blake, para quien "Las puertas" dividen lo que se conoce de aquello que no es desconocido y por otro lado un tributo al libro de Aldous Huxley " The doors of perception" que trata sobre las drogas psicodélicas. El 9 de julio Jim se traslada al apartamento de Ray y su esposa la japonesa Dorothy en Ocean Park y comienza el trabajo de perfeccionamiento de letras y música. El 20 de agosto entra en la banda John Desmore un batería influenciado por el jazz.

El día 2 de septiembre la banda graba una serie de maquetas en los estudios World Pacific, estos primeros seis temas que grabaron eran "Moonlight drive", "My eyes have seen you", "End of the night", "Hello I love you", "Summers´s almost gone" y "Go insane" (más conocida como A Little game"). Todas estas maquetas aparecieron publicadas en 1997 en "The Doors Box Set", en estas grabaciones aún no estaba Robbie Krieger un viejo compañero de andanzas de John Desmore en un grupo llamado "The psicodelic rangers". Sí que estaban "Rick and the ravens" o sea los hermanos de Ray Manzarek, Rick y Jim Manzarek quienes no conectaban con la onda que Jim Morrison pretendía dar a la banda y deciden a finales de septiembre abandonar el grupo. Esto permite la entrada de Robbie Krieger y a finales de septiembre de 1965 tenemos ya los cuatro miembros clásicos. La entrada de Robbie fue una pieza clave para definir el sonido del grupo si alguien lo duda que escuche las primerizas versiones de los seis temas mencionados y lo que aportó la guitarra de Robbie Krieger, así en "Moonlight drive" lo que hasta entonces había sido un sonido de piano y armónica se ve inmensamente enriquecido con una guitarra y la técnica del "Bottleneck" (el tubo de cristal que se coloco en el dedo meñique de la mano izquierda sobre todo por músicos de blues). A partir de este momento y hasta septiembre de 1966 cuando los cuatro Doors entrarían en un estudio para configurar su primer disco.

La banda tuvo tiempo para ir preparando un repertorio demoledor que se iba incrementando paulatinamente con temas de la talla de "When the music is over", "Light my fire" o "The end" que paso de ser una pieza de tres minutos a durar normalmente doce minutos o más dependiendo de la noche y la inspiración de Jim. Completado por supuesto el repertorio con versiones de sus artistas favoritos "Back door man", "Gloria", "Louie Louie", "Money", "Rock me", "Crawling king snake" a la vez que se iban bregando en clubes de California como el "London Fog" o el "Whiskey a go-go". En apenas seis años fueron capaces de publicar seis discos en estudio y uno en directo, un ritmo de trabajo que no está nada mal para una banda que tenía como líder a un hombre con problemas de drogas y alcohol. Más si lo comparamos con muchas de las bandas actuales que entre disco y disco pasan tres o cuatro años. Otro tema sería todo el material aparecido después de la muerte del vocalista desde "American Prayer" que es un disco hecho de retales pero bonito de escuchar. A los dos "tristes" trabajos de los supervivientes con temas en general aburridos, cuando no muestran una desorientación total escuchese "No me molestes mosquito" (lamentable canción) que por cierto han recuperado y estan tocando en esta gira revival del 2008. Aparte del ya mencionado Box set que incluye bastante material inédito grabado en estudio y en directo. En los últimos años no dejan de aparecer conciertos integros con una calidad de sonido más que aceptable, posiblemente algo de mano se le meta en el estudio de remasterización, pero aún así siguen siendo una golosina para los fans.

En enero de 1967 se publica el primer disco de "The Doors" con un título homónimo, probablemente el mejor disco de debut de una banda o al menos esa es mi opinión con once temas escogidos entre un repertorio más amplio, una mezcla de rock, blues, pop, psicodelia, toques de jazz y mucha poesía en las letras. Sólo decir que cuando hay talento sobran las palabras se grabó en seis días y en sólo cuatro pistas, han pasado más de cuarenta años y sigue dándole patadas a supuestos super grupos, con producción de lujo e ideas escasas.

El disco se abre con todo un himno rockero influenciado por el blues son poco más de dos minutos con solo de órgano por supuesto y la fuerza vocal integra de un Jim Morrison dando lo mejor de sí mismo. Increíblemente el tema fue un fracaso en las listas, no paso de la posición 106 en el famoso Billboard.. El segundo tema "Soul kitchen" inspirado en un pequeño restaurante "Olivia " que Jim solía frecuentar. Es un blues-rock que comienza con el órgano Vox Continental de Ray al que se van añadiendo la batería y guitarra. Cuando entra la voz de Jim este siempre me ha parecido canta marcando mucho las sílabas, se arranca con fuerza en la estrofa "Let me sleep all night in your soul kitchen, warm my mind near your gentle stove, turn me out and I´ll wander, baby, Stumbling in the neon groves" para luego bajar de nuevo la intensidad. El tercer tema es "The crystal ship" una preciosa balada con piano y aires orientales. "Twenty century fox" es uno de esos temas que a lo largo de los años la banda dedicó a las mujeres, (siempre son una buena fuente de inspiración) un tema más pop que rock que la banda facturo, con toques tan originales como los de incluir palmadas en los coros. Alabama song (Whisky bar) siendo como eran Jim y Ray admiradores de la obra de Bertolt Brecht y Kurt Weill, la inclusión de este tema es un tributo que demuestra la amplitud de miras de la banda música de cabaret con ese sonido de organillo callejero. "Light my fire" es sin duda su tema más conocido uno de esos temas imprescindibles en la Historia del Rock, increíble todo el pasaje central con el órgano de Ray Manzarek como protagonista de una orgía de sonidos que se ven completados en un primer momento por la batería en segundo plano de John Desmore y los punteos de Robby Krieger, para luego asistir a un fascinante solo deguitarra en primer plano del infravalorado Robbie. Para uno el mejor tema de la historia del Rock. Fue su primer número uno, aunque para ello tuviesen que prescindir en la edición single de toda la maravillosa parte instrumental, de nuevo incomprensible. "Back door man" es una de esas canciones que podría haber encajado perfectamente en su último disco L. A. Woman, aquí Jim se mete en la piel de un bluesman del Missippi y versiona con rotundidad un tema de Howling Wolf, popularizado por Willie Dixon. Era una de las canciones favoritas de Jim y por lo visto disfrutaba como un niño interpretándola (me lo creo). Para algunos críticos los tres temas siguientes son los más flojos del álbum "I looked at you", "End of the night" y "Take it as it comes". Sucede, sin embargo que en este disco no hay temas flojos, hay variedad. Sobre el primero de los tres, es un tema pop donde la guitarra está más en segundo plano, frente a una batería y un órgano omnipresentes incluye incluso un falso final. "End of the night" es un tema lento y con una melodia intrigante basada en la slide guitar de Krieger y la voz de Morrison que parece salir de algún lugar en las profundidaddes. Y en cuanto a "Take it as it comes" que años después versionarían Los Ramones me parece un tema excelente, rápido con ritmos bailables, coros potentesun par de solos de órgano acelerados. Hay quienes interpretan la canción como un canto a las drogas, mi particular interpretación es como un canto a la vida, aceptando lo efímera de esta. Y para cerrar el disco "The end" otra de las composiciones míticas de la banda "La oda edípica por excelencia". Un tema que comienza pareciendo una cosa y acaba siendo otra, se inicia con una guitarra oscura y unas tristes palabras de despedida, que parecen presagiar una balada tristona, nada más lejos de la realidad, no tarda en surgir un largo pasaje instrumental con una maravillosa batería con redobles y juegos de platillos, Ray metiendo escalas hindúes y Robbie metiendo fraseos todo ello sirve al gran objetivo de Jim Morrison lanzar toda una especie de monólogo con letra surrealista donde se mezclan imágenes y fantasía, sexo y paranoia creando un ritmo hipnótico pocas veces conseguido, un tema sugerente capaz de llevar a la audiencia a un estado catatónico.

10/10