En ocasiones viene de gusto sumergirse por una tarde entera en el viejo cine en blanco y negro. Visionar unas cuantas películas del tirón. En esta ocasión le toco la suerte a tres filmes de esos que los críticos y los aficionados al cine solemos llamar "pequeños clásicos" cuando no empleamos el término "obras menores" dentro de una filmografía mayor. El caso es que una tras otra fueron cayendo “Detour”, "Pánico en escena" y "El hombre atrapado". Sobre la primera ya hizo una buena crítica en su blog "Jim Garry", bastan 60 minutos para poner sobre la mesa un buen número de los elementos del cine negro "clásico" y ofrecernos una especie de pesadilla en ocasiones envuelta por la niebla. Sobre la película del "tío Alfredo", que me gusto más ahora, que hace años cuando la vi por primera vez. Hitchcook parece que quedo bastante descontento del trabajo de Jane Wyman, pero a mí me parece que la ex de Reagan borda su papel. Un filme siempre criticado por el "flash back" del principio, pero que subvierte muchos de los elementos del propio cine de Hitchcook que en tantas y tantas ocasiones nos había mostrado a un inocente huyendo y luchando por demostrar su "no culpabilidad". Por supuesto dos cintas muy recomendables. Pero la que más me gusto fue sin duda "El hombre atrapado" de Fritz Lang, un thriller anti nazi rodado en plena Segunda Guerra Mundial. Una cinta que al igual que sucede con "Enviado especial" del antes mencionado " tío Alfredo" pese a su trasfondo propagandístico se erigen como excelentes obras del séptimo arte.

"The man hunt", o su título español "El hombre atrapado" tiene su origen en una novela del escritor inglés Geoffrey Household publicada en 1939 y que el año pasado se tradujo por primera vez al español con el título de "Animal acorralado" de hecho en la página de la propia editorial se puede leer el primer capítulo donde ya vemos reflejado las líneas básicas que seguirá el guión, aunque la novela parece que se inicia con un tono un pelín irónico que en la película no asoma por ninguna parte,

La sinopsis de la novela.

"De paso por un país extranjero, un cazador inglés se pregunta si es capaz de infiltrarse en el campamento de un dictador, apuntarle e incluso abatirlo. Cuando se plantea si debe llevar a cabo lo que ha empezado como una broma, es detenido por la guardia del dictador. Sus captores lo encarcelan y torturan, pero el anónimo héroe de Animal acorralado logra evadirse y regresar a su país, aunque tampoco allí está a salvo. Sólo queda desaparecer en los márgenes de la sociedad o refugiarse como un animal en su madriguera".


Justo esto es el tema de la película poniendo nombres y apellidos a ese "dictador" europeo y a sus secuaces. Un argumento plagado de tensión, en el que una vez vista la obra, uno de los momentos menos tensos es precisamente el inicio de la película cuando nuestro cazador tiene en el objetivo de su mirilla telescópica su presa y los espectadores la identificamos. En ese instante ya sabemos que el protagonista no se cobrará su presa por que de lo contrario entraríamos en el terreno de la ciencia ficción o de la ucronía histórica. Pero momentos de tensión no faltaran, grandes escenas tampoco, la despedida en el puente tiene un sabor amargo, sensación que se acrecentará a posteriorí. Y todo el segmento de la cueva está perfectamente conseguido, diálogos hirientes, suspense y la construcción de un arma artesana cargada con un objeto lleno de símbolismo. Una maravilla sustentada en un plantel de actores que lo dan todo, Walter Pidgeon al que nunca he tenido muy en cuenta otorga un buen número de matices, la alegría que denota su rostro al pisar su patría aunque luego descubramos que ya no hay seguridad ni en casa, su rol de conquistador con la joven prostituta excelente (Joan Bennet), otra actriz que nunca me gusto en exceso pero que se erige en la mejor de la función. Ese coronel de la Gestapo en cuerpo de George Sanders y su obsesión por que le firmen un documento comprometedor, por cierto que este secundario de lujo ganador de un oscar acabo suicidándose a escasos kilómetros de aquí. Un buen día de 1976 aburrido de la vida alquiló una habitación con vistas al mar en Castelldefels e ingirió una sobredosis de barbitúricos. También aparece el patriarca de toda una extirpe cinematográfica John Carradine en uno de sus habituales papeles de malvado, con pocas frases pero con una presencia imponente y como curiosidad el grumete del barco que no es otro que Roddy Macdowall (uno de mis simios preferidos).

Quizás el discurso que subyace a toda la novela y a la propia película sea sí estaría justificado un asesinato a sangre fría, preveyendo lo que sucedería en caso contrario a que esta acción no se llevase a cabo, esto desde luego daría para un debate de "La clave" o programas similares.
En 1978 se llevó a cabo un remake televisivo en esta ocasión con Peter O´Toole como cazador. Como no he tenido el gusto de verlo recomiendo ver la original.