En este post vamos a hablar de una isla paradisiaca, (aunque esta si la podemos localizar en un mapa), también hablaremos de unos seres “perdidos” (pero que no se cayeron de ningún avión, aunque si vivieron un infierno prolongado en la isla), e incluso hablaremos de una banda de música (pero que nadie se preocupe no son los “Driveshaft”). Poe tanto está claro que no es un post sobre “Lost”. Aunque si he de decir que la historia para más fantástica que real, y sin embargo es cierta con lo que de nuevo se cumple aquello de que la realidad supera a la ficción.

Si consultamos cualquier libro de Historia acerca de cualquier guerra, en todos encontraremos unas fechas las del inicio y fin de la contienda. Y esto es así pero para algunas personas las guerras no acaban en el año que los libros nos señalan, ejemplos los hay a docenas. Basta coger la Guerra civil española (1936-39), terminada la guerra los famosos “maquis” que trataron de prolongar la guerra durante lustros con escaso éxito pero hay estuvieron, incapaces de asumir una derrota y con la idea de que su lucha de guerrillas conseguiría levantar al pueblo en armas. Pero por supuesto hay casos peores, aquellos que ni siquiera eran conscientes de que una guerra había terminado y durante decenios continuaron sus acciones. Es el caso de Japón, en la Segunda Guerra Mundial se dedico a diseminar soldados por doquier y luego paso lo que paso, rotas las comunicaciones algunos siguieron su particular lucha inconscientes de la verdad del fin de la guerra.

En 1944 los japoneses desembarcaron una compañía de soldados en la isla filipina de Lubang, cuando los americanos a su vez llegaron a la isla mataron a gran parte de esa compañía de soldados y el resto los hicieron prisioneros. Pero hubo una excepción el teniente Hiroo Onoda y tres hombres más. Una de las últimas órdenes que recibió fue la de su superior, el Comandante Takahashi, que le ordeno controlar la Base Aérea de Lubang en una misión de guerrilla, y no suicidarse, ni rendirse bajo ningún concepto. Onoda también afirma que el Comandante le dijo: "puede tomar tres años, puede tomar cinco, pero pase lo que pase volveremos por ustedes. Junto a Onoda estaban los soldados Yuichi Akatsu se entregó al Ejército Filipino en 1950. El cabo Shimada que resultó herido en una pierna durante una escaramuza con unos pescadores, Onoda y el otro soldado Kozuka lo alimentaron y cuidaron pero no pudieron evitar su muerte el 7 de Mayo de 1954 Shimada, cuando un grupo de búsqueda lo encontró y le pego un tiro. En 1972, hubo una pequeña batalla en la que resultó muerto Kozuka. Después de veintisiete años de sobrevivir juntos, Onoda se encontraba solo por primera vez0. Y de esta guisa continuo hasta el 20 de febrero de 1974, cuando un compatriota suyo viajero Norio Suzuki lo encontró. Ambos mantuvieron una larga charla que duró horas y se hicieron amigos, pero Onoda seguía creyendo que la guerra aun continuaba. Ante esto Suzuki viajo de nuevo a Japón conto la historia a las autoridades japonesas y consiguió de estas que localizasen al antiguo mando de Hiroo Onoda, el oficial mayor Taniguchi que se había convertido en un viejo librero, acepto viajar a Japón y encontrarse con Hiroo, cosa que sucedió el 9 de marzo de 1974. Solo ante la orden directa de un superior el teniendo Hiroo fue capaz de aceptar la verdad. Entonces hizo entrega de su sable, su rifle Arisaka 99 en perfectas condiciones, de 500 balas y unas cuantas granadas de mano. Debido q que en esos treinta años el teniente y sus hombres habían causado algunas bajas entre la población filipina, necesito de un indulto para salir del país. Pero fue el propio presidente Ferdinand Marcos quien tras conocer su Historia y la ignorancia del militar respecto a lo sucedido en el mundo le concedió el indulto. Hiroo regreso al Japón donde fue recibido como un héroe de guerra, una de las primeras cosas que hizo en su patria fue ver a su familia y visitar su propia tumba, cosa que muy pocas personas han hecho en este mundo. Luego se traslado a Brasil y se caso dedicándose a la agricultura y casándose con una japonesa. Aparte de esto claro publico un libro titulado “No surrender: My thirty-year war, shorttly after his surrender”, que solo se encuentra en ingles pero muy interesante porque el hombre cuenta lo sucedido en esos tres decenios. Y aunque solo he podido leer algunos trozos no tiene desperdicio. La historia de este se hizo tan famoso que incluso el famoso grupo de Rock progresivo Camel, le dedico un disco conceptual titulado “Nude” en 1981 con letras tan maravillosas como:

No me contéis mentiras

Ha llegado la paz

¿O esto es una broma?

Que sorpresa

no te das cuenta...

hay algunas cosas que no te pertenecen

Podeis disfrazar...

No solo por la vida nómada que llevo en compañía de sus compañeros primero y en solitario en los dos últimos años, alimentándose de frutas o matando una vaca a los parroquianos. Sino por la psicología, tras la captura de Akatsu, este volvió a buscar a sus antiguos compañeros, pero ellos concluyeron que se había pasado al enemigo y se retiraron al otro lado de la montaña. A cada equipo de rescate que llegó cerca los vigiló como si fueran el enemigo y concluyó que eran americanos fingiendo. En los cincuenta los americanos lanzaron periódicos sobre la selva rebelando la derrota de Japón y la evolución del mundo, pero Hiroo en un estado supongo que medio paranoico conspiratorio siempre fue capaz de auto convencerse asimismo y a sus compañeros de que todo era una farsa. Incluso relata como un día después del lanzamiento de periódicos y octavillas cuando incluso parecían albergar una duda razonable de que quizás estaban en un error, vieron en el mar los restos de un naufragio y enseguida en su mente se desarrollo la idea de que la guerra continuaba y aquello era obra de un submarino. En 1965 requisaron una radio y pudieron escuchar las noticias, pero no creyeron nada de lo que se decía. Traducían las palabras de los comentaristas como mensajes de guerra. “Lo que pretendía ser una transmisión de Japón o Australia era, a nuestra manera de pensar, una cinta preparada por el enemigo y emitida con los cambios convenientes". Como veis pura paranoia que se prolongo hasta 1974, saboteando cosechas de pobres lugareños. Al final en 1997 Hiroo decidió volver a Lubang e hizo entrega de un cheque de 10.000 dólares en efectivo para la educación de los niños filipinos y se traslado de nuevo a vivir a Japón donde aun continua viviendo hoy en día a sus casi 86 años. Esto esta contrastado e incluso hay una noticia más sorprendente del 2005.