La Coctelera

MANURHILL

20 Enero 2008

Ignifugo Marco Rossi

Es suficiente con darse un paseo por las calles de una gran ciudad para observar el fenómeno de los quioscos, llenos de fascículos y coleccionables que desbordan en ocasiones su espacio natural y acaban ocupando parte de las aceras o fachadas de edificios próximos.

Hasta hace poco el mes de septiembre era por excelencia la época de los lanzamientos masivos, desde los habituales fascículos de cine y libres, a cursos de todo tipo idiomas, informática o pintura, pasando por colecciones de lo más extravagantes. Siempre he pensado ¿Quién quiere coleccionar una cosa como “abanicos del mundo”? Pero su público debe tener o en su defecto un departamento de marketing la mar de osado. Lo de septiembre se supone era porque los estudios de mercado parecen indicar que tras las vacaciones la gente vuelve con las pilas recargadas y con ganas de algo nuevo.

Pero este mes de enero observo que el fenómeno se repite y ya me asalta la duda de si se trata de nuevos estudios de mercado, que han descubierto que cada vez que comienza un año nuevo la gente se hace nuevos propósitos y es un buen momento para endosarle nuevas colecciones o si se trata de seguir estirando el consumismo de la Navidad.

Sea como fuere lo mejor en estos casos es aprovecharse si sale a la luz algún lanzamiento oferta que merezca la pena, ya que el primer o primeros fascículos suelen tener un precio más que asequible e incluso un gancho irresistible que te obliga a comprarlos.

Sin ir más lejos el otro día, ahí estaba en el quiosco una “nueva”, aunque sea la enésima colección sobre el mago del suspense, por cinco euros te hacías con Psicosis y un libro de Donald Spoto sobre Alfred Hitchcock, así que aun teniendo en casa el DVD de Psicosis de una colección anterior, uno va y cae en la tentación de comprárselo de nuevo.

Y si hace falta una auto justificación pues el precio y si hace falta se recurre al lenguaje informático, la película ya la tenía pero así tendré “una copia de seguridad”.

Pero si además ves en el mismo quiosco un libro sobre las memorias de Rommel (aunque por lo que se son más bien cartas personales y explicaciones de campañas bélicas) pues te acaba picando el gusanillo y decides hacerte con el libro y ampliar conocimientos sobre el personaje. De hecho a pesar de su fama la verdad es que se muy poco de su vida, más bien lo visto en aquella vieja película de James Mason “Rommel el zorro del desierto”, y los norteamericanos y su particular visión de la Historia no siempre son muy ajustadas a la realidad. Incluso he de reconocer que cuando uno llega a casa siente remordimientos por que en el lugar del deseo se han quedado unas cuantas cosas que a uno le atraían desde un DVD sobre “La batalla de Stalingrado”, a un libro sobre “La guerra relámpago en Polonia”, aunque siempre está el consuelo de estas colecciones suelen ser reeditadas una y otra vez con pequeñas o nulas modificaciones.

Y de aquí podríamos pasar al fascinante tema del coleccionismo, quien no ha coleccionado alguna cosa en su vida, sellos, coches de scalextric, perfumes, vinilos, comics…cito estas porque son algunas colecciones que hace gente que conozco, no son tan originales como aquella que hacia el difunto Luis Escobar en “La escopeta nacional”, pero es lo que hay.

Y para acabar una pequeña anécdota cuando era pequeño me hice diversas colecciones de cromos, entre ellas recuerdo“Hechos y soldados del siglo XX”, un álbum de la Liga de futbol española debía ser la de 1976/77 porque era de cervezas Damm celebrando su centenarioaparte estab mi colección de tebeos, “El cachorro” ese pirata español en los mares de América, tenía todos los números con su forma apaisada sus portadas en color y su contenido en blanco y negro.

Pues un mal día decidí llevármelas conmigo al pueblo y allí estuvieron durante un par de años en el fondo de un armario, un verano descubrí que ya no estaban allí. Cuando le pregunte a mi madre donde estaban, me dio una respuesta que me dejo helado, los había quemado para calentar el horno, como si fuesen los libros malditos de caballeria del Quijote, o una ceremonia nazi. De aquel día me queda un berrinche histórico, muchos improperios a todos los santos habidos y por haber y la única pieza que había quedado a salvo del fuego. Véanla y juzguen, ¿porque la salvo mi madre?.

Tags: marco

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

octopusmagnificens

octopusmagnificens dijo

¡Jajaja! Aquel berrinche histórico debió ser digno de verse pero tengo que culparte por no saber educar correctamente a tu madre. La mía no se habría atrevido a hacerme una jugarreta similar...

20 Enero 2008 | 02:10 AM

kar

kar dijo

que inconsciencia la tuya, amigo!! esta clase de objetos, al tener sólamente un valor subjetivo, no se puede esperar que otras personas los valoren igual que tú... entiendo la triste decepción. Aunque más amarga es la sensación de reencontrarse con ellos pasados unos años y constatar que no provocan la misma sensación de cariño e interés que antaño: señal inequívoca que uno ya no es la misma persona que antaño

saludos

20 Enero 2008 | 05:47 PM

mdja

mdja dijo

¡ He caido !. Me he comprado el número 1 de Juegos de Ingenio y aqui estoy con un tablero que tiene unos huecos distribuidos en forma de cruz que se llenan con unas bolitas que debes ir eliminando hasta que sólo quede una y ¡en el centro! cosa, de momento, imposible. Lo peor del juego........´que se te caiga una bolita al suelo.
El número 2 vendrá con un hexagono montado. Ese ya lo tengo de otra vez. En algún momento de mi vida el hexagono se desmontó y así sigue, pero me sirve para entretener y/o castigar a la familia el día de Navidad. Tal vez me compre el nº. 2 para tener un hexagono montado y con él tratar de montar el que ya tengo.

20 Enero 2008 | 06:01 PM

manurhill

manurhill dijo

Es un episodio "siniestro", ciertamente mi madre deberia saber que mis cosas no se tocan, pero en eso coincido con Kar para ella, aquello solo eran papeles y el valor que ella le otorgo fue nulo. Son cosas que pasan, desde entonces nunca mas ha cometido ningun acto semejante.

Mdja esa coleccion aun no la he visto en los quioscos, pero es que hay sobresaturacion.
Por cierto este teclado no me deja escribir acentos, ustedes perdonen.

20 Enero 2008 | 08:51 PM

Gato Negro

Gato Negro dijo

Mi caso fue peor, mi madre, aludiendo a una supuesta madurez mía (que nunca se pudo demostrar) me instó a desprenderme de mi colección de Don Mikis (unos 200) y regalarselos a mis hermanos... A dia de hoy he podido recuperar unos cuantos, pero otros muchos fueron a su vez regalados a sus amigos y se perdieron para siempre...

Me ha costado muchos años convencer a mi madre que da igual la edad que tenga, yo leeré y conservaré tebeos siempre (Don Mikis, Mortadelos, Cimocs, de superheroes...)

Salu2, te acompaño en el sentimiento...

20 Enero 2008 | 10:38 PM

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