Viendo esta vieja fotografía en la que aparece Lana Turner y un individuo al fondo, lo primero que probablemente se nos venga a la cabeza, es que se trata de la escena de alguna de las películas que en su día protagonizo la gran actriz, sin embargo no es así. Aunque la foto corresponde eso si, a lo que algunos consideraron la mejor interpretación de la actriz a la largo de toda su vida, no estamos hablando de su sensual papel en “El cartero siempre llama dos veces”, ni su pérfido personaje como Milady en “Los tres mosqueteros” junto a Gene Kelly, ni siquiera al papel que uno considera su mejor actuación tras las cámaras junto a Kirk Douglas en “Cautivos del mal”. No, su gran do de pecho lo dio en una actuación efectivamente ante cámaras y flashes pero no los de un estudio, sino en una sala de juzgado y en un caso de asesinato bien real.

En este 2008 se cumplen 50 años de esa gran “actuación” y es el momento perfecto para recordar los hechos que se sucedieron hasta esa instantánea y las consecuencias de todo ello.

Podríamos decir que Lana Turner era aparte de una bella mujer, una persona que no había tenido demasiado suerte en sus matrimonios, coleccionaba maridos y divorcios, amén de constantes romances con figuras de la talla de Frank Sinatra, Howard Hughes, Tyrone Power. En 1957 ponía fin a su tercer matrimonio, que apenas había durado cuatro años, el agraciado en esta ocasión había sido Lex Barker (ese Tarzan de segunda que se casaría en 1965 con una tal María del Carmen, más conocida entre el pueblo español por “Tita” Cervera celebérrima baronesa de Thyssen).

De nuevo sin pareja y con tan solo 36 años Lana emprendió una nueva relación con un tal John Stompanato, un joven y atractivo hombre según el parecer de la época , también conocido en su círculo intimo como “Oscar” en referencia a la famosa estatuilla cuyo tamaño es de unos 30 centímetros, al parecer la medida de cierta parte de la anatomía de nuestro amigo Johnny, que contaba en su haber un curriculum no demasiado envidiable, ex marine americano, había sido posteriormente guardaespaldas del gánster mas peligroso de Los Angeles Mickey Cohen, había tenido asimismo tres esposas y un hijo aunque este dato lo desconocía la “buena” de Lana, pero sobretodo era un gigoló había sabido sacarle partido a su mejor arma y por aquel entonces ya había sacado tajada de unas cuantas damas acaudaladas de la sociedad californiana. En la época en que conoció a la actriz, febrero del 57, regentaba una elegante tienda de objetos de regalo un buen trampolín para conocer señoras.

Curiosa foto de familia, antes de la tragedia. Steve Crane, Lana Turner, John Stompanato y Cheryl Crane

Por su parte Lana Turner tenía una hija Cheryl Crane, nacida de su unión con el actor Steve Crane y acumulaba ya algunos antecedentes de conducta violenta en sus anteriores matrimonios. En una ocasión se había peleado con su marido y acabo arrojada escaleras abajo, en otra ocasión fue abofeteada en público por otro de sus maridos e incluso en alguna ocasión tuvo que lucir gafas negras para disimular el estado de alguno de sus ojos. Como que Stompanato no era precisamente un ángel, la violencia y el desenfreno los acompaño en sus quince meses de relación.

Kenneth Anger en su libro Hollywood Babylon recoge algunos de los puntos álgidos de esa relación. Por motivos de trabajo Lana Turner tuvo que trasladarse a Londres para rodar allí una película titulada “Brumas de inquietud” en el reparto la acompañaba Sean Connery. Incapaz de superar la dependencia de Stompanato, le envía un billete de avión para que la visite en la capital del Reino Unido. Allí se produce un famoso incidente Stompanato celoso del escocés un buen día le apunta con una pistola y le exige que se aparte de su hembra. Poco después John sin demasiado escándalo era invitado a abandonar el país de su “graciosa majestad”.

Pero estos juegos parecían gustarle a la actriz, como queda reflejado en doce cartas que serian posteriormente publicadas por la prensa Lana reclamaba algo más que amor de su hombre. Textualmente le pedía “esas caricias salvajes que me hacen tanto daño y que son al mismo tiempo tan bellas”, “Soy tuya y te necesito mi hombre”. En México los huéspedes del hotel Vía Vera se quejaron de la ruidosa forma de hacer el amor de la pareja. Entre el amor y las broncas seguirían viviendo los siguientes meses, a John le gustaba jugar y apostar y por lo visto no con mucha suerte por lo que acudía a Lana en busca de dinero de forma cada vez mas asidua.

Hasta la noche de autos, un 4 de abril de 1958 en el lujoso barrio de Bedford Drive, Los Angeles. Esa noche un Johnny más violento de lo habitual abusaba de Lana (ella se había negado a continuar pagándole sus deudas de juego) maltratándola de palabra y obra. En la habitación contigua se encuentra la joven de 14 años Cheryl Crane que aporrea la puerta y le pide a Stompanato que se detenga, el mafioso por respuesta le dice que va a desfigurar a su madre. Asustada Cheryl corre a la cocina, coge un cuchillo de 25 centímetros para cortar carne y sin dudarlo se dirige de nuevo al dormitorio, entra y una vez dentro cuando John se acerca a ella, la joven le clava el cuchillo seccionándole la aorta, ni el boca a boca de Lana Turner ni una inyección de adrenalina directa al corazón que le pone un medico antes de la llegada de la policía pueden evitar la muerte del gánster.

Un policia con el arma del crimen.

Y llego el gran show, o sea el juicio donde a decir de muchos Lana hizo su mejor papel, testificando: “Todo sucedió tan rápido que ni siquiera vi que mi hija tenía un cuchillo en las manos. Pensé que le había golpeado en el estomago con los puños. El señor Stompanato se separo y cayó de espaldas. Se llevo las manos a la garganta, se ahogaba. Corrí hasta él y le levante su jersey. Vi la sangre…De su garganta, escapaba un sonido terrible” A lo largo de su magistral actuación ante el tribunal, Lana lloro y casi se desmayo. “Trate de insuflar aire entre sus labios entreabiertos…mi boca contra la suya…” Lana estaba a punto de desvanecerse mientras narraba lo sucedido, su abogado Geisler la sostenía, un alguacil compadecido le traía presuroso un vaso de agua. Termino con la voz trémula “Estaba muriéndose”.

La dramática declaración de Lana consiguió en buena parte que el jurado solo tardase veinte minutos en emitir su veredicto, homicidio justificado y la pena la menor de todas las posibles, Cheryl es condenada a seis meses en un reformatorio. Tras cumplir la condena se traslada a vivir con su abuela.

Hasta aquí la versión oficial de lo que sucedió el 4 de abril de 1958, sin embargo para algunos los hechos fueron otros Lana que si presentaba un buen numero de moratones como pudo comprobar la policía tras un examen médico, había sido en realidad la asesina y como si se tratase de nuestro penoso “Farruquito” había descargado las culpas en su hija previo consentimiento de esta, a sabiendas de que siendo menor y con su dinero conseguiría que la joven superase la amarga experiencia y de esa forma ella no quedaría marcada de por vida, ni pondría fin a su carrera. Es una versión que uno no comparte, pero que circulo en su día promovida sobre todo por Carmine Stompanato el hermano del muerto, que no dudo en lanzar al mundo una frase inolvidable “ Lana ha descubierto que tener a su hija de guardaespaldas, le permite deshacerse de amistades molestas”.