Domingo 21 de octubre del 2007, te levantas y en un ritual de lo habitual entras en Internet, le echas una ojeada a las noticias del día y descubres una que te causa estupefacción: "Muere Juan Antonio Cebrián". La nota de prensa es la siguiente: "Ha fallecido Juan Antonio Cebrián de repente por culpa de un infarto traicionero a los 41 años de edad,una muerteque llegó esta tarde (20 de octubre) sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes. La familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de La Rosa de los Vientos. Esta noche no va a haber Rosa de los Vientos porque se nos ha muerto el alma de este programa, el hombre que lo creó, lo inventó, lo hizo crecer y lo condujo con mano maestra hasta convertirlo en lo más hermoso que puede llegar a ser un espacio de radio: un programa de culto, una parte de la vida de cientos de miles de personas que escuchaban, admiraban y querían a Juan Antonio Cebrián. Su muerte nos ha dejado a todos perplejos y deja a nuestra cadena huérfana de una sus voces más genuinas, una voz que siempre tuvo el sello de esta casa, la impronta de Onda Cero.
No hace muchos meses le dedique un post a este periodista que comandaba uno de los mejores programas de radio de este país: “La Rosa de los Vientos”, uno nunca hubiera imaginado que el pasado sábado 15 de octubre sería el último programa que uno escuchaba a través de las descargas de Internet entre los temas tratados en ese último fin de semana del 14 y 15 de octubre, hablaron hasta de Héroes de Silencio, y Bunbury recomendando incluso el concierto de Héroes en Valencia, y luego por supuesto temas de Historia y ciencia la nueva profecía sobre el fin del mundo anunciada para el 21 de diciembre de 2012. La búsqueda devida inteligente con el novedoso proyecto ATA, los templarios y un largo etc. Aquí dejo el enlace a los últimos programas de “La Rosa de los Vientos”.

He de confesar que echaré de menos a este hombre por su calidad profesional y humana, un hombre serio que no cayó como otros en la demagogia y la pseudociencia.

Descanse en Paz.