La palabra kamikaze de origen japonés desde mi infancia siempre fue asociado a aquellos locos pilotos japoneses que durante la Segunda Mundial estrellaban sus aviones los famosos "Zero" contrael enemigo, como si de un proyectil se tratase con un único objetivo causar el mayor daño posible en un enemigo mayoritariamente los norteamericanos que día a día iban imponiéndose en la gran guerra. Desde luego esta asociación de ideas no es errónea, en años posteriores la palabra "kamikaze" se empleo a menudo para definir a terroristas suicidas mayoritariamente árabes que buscaban causar el mayor daño posible entregando su vida a Ala. Sin embargo la 2ª Guerra Mundial tiene todavía muchos puntos poco tratados, ¿Cuánta gente ha oído hablar de kamikazes nazis?. Supongo que poca. Y sin embargo existieron. No hemos de olvidar que Alemania era aliada de Japón, con lo cual que ambos países emulasen sus ideas más disparatadas tampoco es de extrañar y si en Asia adoraban al Emperador, en Alemania el culto a la figura del Führer no era mucho menor. Ya desde inicios de los cuarenta hubo en el bando alemán quien propuso crear unidades suicidas, una de las más fervientes partidarias de esta idea era una de las mujeres más célebres del régimen nacionalsocialista Hanna Reitsch, la mujer piloto que dinamitaba records de aviación y que era ferviente devota de Hitler. Sin embargo en febrero de 1944 Hitler en un gesto raro en él desecho la idea de Hanna y sus selbstopfermanner, 'hombres auto sacrificables'. Curiosa por cierto la Historia de esta mujer que fue de las últimas en ver a Hitler con vida cuando lo visito en un Berlín ya rodeado por los rusos, aterrizando y despegando con su avión en la ruinosa capital en una misión prácticamente imposible, pero que salvo con éxito tras la guerra siguió volando, participando en competiciones aéreas y visitando a personalidades famosas que no tuvieron en cuenta su pasado, como nada más y nada menos que Kennedy encantado de saludar a una mujer de pasado dudoso. Por supuesto otro de los amigos de Hitler, su paisano Otto Skorzeny también tenía que decir la suya con lo que propuso colocar una cabina y un piloto en las famosas bombas volantes V2 para así no errar en los objetivos. Sin embargo estos planes no pasaron de la frase de pruebas, hay fotos de bombas volantes V1 con cabina. Claro que cuando la cosa se puso realmente mal a principios de 1945 tras el fracasado último intento de detener el avance aliado en las Ardenas, aparte de hablar por hablar de fabulosas armas capaces de hacer cambiar el rumbo de la guerra. Al pueblo alemán que llevaba seis duros años de guerra y que se veía sometido a constantes bombardeos había que ofrecerle algo más. Así que del baúl de los recuerdos se saca el plan de los kamikazes alemanes. Original y descabellado, el objetivo detener los bombardeos de los aliados sobre las ciudades alemanas. La manera muy simple estrellar aviones contra las enormes fortalezas volantes, las posibilidades de sobrevivir a esta misión muy pocas, la única opción saltar en paracaídas segundos antes del impacto, o sea más bien pocas como luego demostrarían las frías cifras. Así que se puso en marcha el reclutamiento para la unidad suicida alemana, es muy difícil discernir si la escalofriante cifra de voluntarios más de 2000, correspondía a pilotos realmente voluntarios o presionados de alguna forma, hay opiniones variopintas y probablemente hubiese un poco de todo. Se puso entonces en marcha el llamado "Schulungslehrang Elbe", Curso de Entrenamiento Elba,y al frente de esta iniciativase coloco a un experimentado aviador Hajo Hermann con baseen Stendal, cerca del río Elba, los pilotos fueron adiestrados para su última misión. El tal Hajo Hermann curtido en la legión Cóndor y bombardeos como el de Guernica todavía vive y a sus 94 años no parece haber cambiado de camisa, pues todavía participa año tras año en actos digamos que desprenden un tufillo nacionalsocialista. Por supuesto el sobrevivió, en cambio muchos de los hombres que lucharon a sus órdenes llevan enterrados más de sesenta años pero estas son cosas que suelen suceder y que se repiten una y otra vez. He aquí un acto celebrado hace tres años en memoria de los combatientes del eje que murieron defendiendo a Alemania, Hajo se sube al escenario y con más de noventa años arenga a sus nietos y biznietos. Y llega el gran día 7 de abril de 1945, falta menos de un mes para que Alemania caiga derrotada totalmente, pero ese día se ponen en práctica las enseñanzas del "Curso de entrenamiento Elba", anticuados Messerschmitts 109 como el que había empleado Rudolph Hess en su viaje a Inglaterra, con la coincidencia además de que estos también iban desprovistos de armamento e incluso en esta ocasión de blindaje con el objetivo de hacerlos más rápidos y evitar a los cazas que protegían las fortalezas volantes. En un episodio más propio de guerra psicológica los pilotos lo único que recibían por la emisora de radio era una arenga en esta ocasión femenina recordándoles el daño que los aliados habían causado en Alemania destruyendo casas y matando a familias enteras. Se sabe que despegaron 183 cazas que se enfrentaron a 1300 bombarderos estadounidenses y a los 850 cazas que los acompañaban en tareas de escolta. La unidad suicida alemana trabo contacto con el enemigo cerca de Hannover, el combate duro 45 minutos y solo sobrevivieron quince cazas del grupo especial Elba. El daño al enemigo fue más psicológico que no cuantitativo 13 fortalezas destruidas y varias decenas dañadas algunas de las cuales apenas pudieron aterrizar. De hecho la acción alemana fue silenciada por el alto mando aliado temeroso de que cundiese el pánico entre algunas de sus unidades aéreas. A día de hoy este sigue siendo uno de los temas menos tocados de la Segunda Guerra Mundial, con poca bibliografía, pocas fotos y contadas referencias a la Unidad Elba, como si existiese el temor a publicitar que en Europa también hubo kamikazes. El fenómeno no fue a más por la proximidad del fin de la guerra y por el poco material que la Luftwaffe tenía en las postrimerías del conflicto. Sólo existen un par de libros dedicados a esta ultima locura de la Luftwaffe, uno es de Adrian Weir y no esta traducido al castellano, el otro sí, se llama Kamikazes y dedica un pequeño apartado a los kamikazes alemanes.