El misterio del Mary Celeste
Hace unas semanas recogía en el blog una noticia de la prensa, la misteriosa desaparición de tres personas a bordo de un catamarán el ‘Kaz II’, de 12 metros de eslora, que habían salido a pescar, el barco apareció sin rastro de la tripulación pero con todos sus elementos en perfectas condiciones, todo parecía normal, pues aunque una de las velas estaba dañada, el motor estaba en marcha y en punto muerto y funcionaban tanto la radio como el sistema de localización GPS. Han pasado dos meses y medio y seguimos sin novedades sobre el paradero de esos tres hombres todo sigue envuelto en el más profundo de los misterios.
Por supuesto esto no es un hecho aislado ha sucedido en unas cuantas ocasiones a lo largo de la historia de la navegación, y sin duda el caso que se lleva la palma es del “Mary Celeste”, el barco fantasma más famoso del siglo XIX. Fuente de novelas, una película, incluso una obra musical y presente hasta en la numismática asociándolo al personaje más mítico de la pluma de Arthur Conan Doyle. Luego veremos porque.
El Mary Celeste es un barco que a poco que se lea sobre su trayectoria podríamos denominarlo directamente como un barco gafe, capitanes muertos, múltiples accidentes, una tripulación desaparecida y su final de película, hundido por su propio capitán en Haití, buscando estafar a la compañía de seguros.
Los hechos vendrían a ser estos, el 7 de noviembre de 1872, zarpó del puerto de Nueva York el “Mary Celeste”, al frente del mismo un capitán de 37 años, Benjamín S. Briggs, de probada experiencia como marino, junto a él su mujer y su hija de dos años, y una tripulación compuesta por 7 marineros. La carga 1.907 barriles de alcohol industrial pedidos por la firma genovesa H. Mascarenhas con el objetivo de aumentar el porcentaje de alcohol en el vino. Según el diario de a bordo, el bergantín llegó a las Azores el 24 de noviembre y a la noche siguiente se encontró con mal tiempo. No hay más anotaciones, pero en la pizarra del puente (donde se anotaban las diferentes posiciones antes de pasarlas al libro de navegación) figuraba que el Mary Celeste se encontraba exactamente al nordeste de la isla de Santa María. Es todo un misterio lo que sucedió al barco desde entonces hasta que fue hallado a la deriva y sin nadie a bordo.

Exactamente el 5 de diciembre, la tripulación del Dei Gratia, un barco que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores, a las tres de la tarde. El capitán de este otro barco conocía al señor Briggs, por lo que cuando estuvieron los dos barcos lo suficientemente cerca y leyó el nombre, se asustó, ya que seguidamente se dio cuenta de que no había nadie en cubierta. Este mandó a algunos de sus hombres que pasaran al Mary Celeste, por si necesitaban ayuda. Al llegar al barco, no encontraron a ninguno de los tripulantes ni a la familia Briggs y la ropa estaba ordenada en sus respectivos cajones. No encontraron el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro, ni la bitácora. El antepecho lateral, correspondiente al lugar donde debió arriarse el bote, continuaba abierto, clara muestra de la huida precipitada, mientras que la barra de sondeo (empleada para medir la cantidad de agua en la sentina) había sido abandonada en la cubierta, cerca de la bomba. Cuando se comprobó el nivel de agua en la sentina, se dieron cuenta de que apenas había un metro, cantidad totalmente aceptable para un barco de aquel tipo, motivo por el cual no tenía por qué alarmar a nadie. No obstante, había muchos detalles poco convincentes, como por ejemplo el hecho de que mientras la escotilla principal y la de carga permanecían cerradas, tanto la posterior como la anterior y la de la despensa estaban abiertas, así como el comedor sobre la cabina principal.
Asimismo apareció abandonado un sable cerca de una de las escotillas abiertas y su hoja estaba manchada por algo que parecía sangre, pero al final se comprobó sólo era óxido. Por lo demás las velas arriadas, o sea nada fuera de lo normal. Sin embargo, el barco se veía totalmente abandonado con restos de comida bien colocados sobre la mesa y los pequeños objetos que, con toda probabilidad, habrían caído en caso de colisión o temporal. La ropa del capitán y de su familia permanecía ordenada en sus baúles. El dinero y los equipajes de la tripulación seguían en sus lugares. Tan sólo faltaba la documentación del barco (con excepción del diario de a bordo) un sextante y algunas provisiones de alimentos que debieran encontrarse en la despensa. En este punto, el capitán del Dei Gratia Morehouse hizo pasar algunos hombres al barco abandonado para llevarlo a Gibraltar donde presentó una demanda de indemnización por su recuperación.
Una vez en Gibraltar el fiscal general del Peñón, un individuo llamado Frederick Solly Flood lanzó una serie de teorías bastante endebles de cara a explicar el extraño caso. Primero Flood acusó a la tripulación ausente de haber matado al capitán Briggs y su familia, tras haber tenido acceso al cargamento de alcohol y ser víctimas de una furia alcohólica. Una teoría que tuvo que abandonar pues al ser alcohol desnaturalizado de haberlo bebido la tripulación hubiera padecido dolores agudos antes de emborracharse.
Su segunda línea de ataque sugirió que Briggs y Morehouse como conocidos que eran, habían tramado un plan en el cual ambos eran cómplices, Briggs mató a toda su tripulación se deshizó de los cuerpos y después se dirigió en bote a un destino predeterminado con el capitán Morehouse, que poco después encontraría al Mary Celeste abandonado, lo llevaría a Gibraltar y reclamaría el dinero del rescate. Una teoría bastante descabellada siendo Briggs un hombre religioso y de probada moralidad aparte de propietario en parte del Mary Celeste.
Su tercera sugerencia fue que el capitán del Dei Gratia, Morehouse era un pirata que había asesinado a la tripulación del Mary Celeste para reclamar la indemnización estipulada en caso de recuperación, sin embargo esta teoría descabellada cayó por su propio peso y al final le hicieron entrega de una recompensa de unas 1.700 libras esterlinas.
A partir de aquí teorías fantásticas y descabelladas desde el ataque de un pulpo gigante, un Kraken como si se tratase de “Piratas del Caribe 2”, a la idea de que abordo viaja de polizón un asesino psicópata escapado de Nueva York.
En enero de 1884, el Cornhill Magazine publicó un relato titulado “J. Habakuk Jephson”, donde cambiando ligeramente los nombres de los protagonistas se daba pie a una historia fantástica. El “Marie Celeste” viajaba hacia Lisboa al mando del Capitán “Tibbs” y con varios pasajeros a bordo, entre los cuales figuraba el autor del relato. Se produce la misteriosa desaparición de la esposa e hija del capitán, y éste, desesperado, se suicida. El cocinero asumió el mando del barco y puso rumbo a África, donde todos los blancos fueron aniquilados, pero el autor consiguió salvarse gracias a una piedra negra que llevaba en el bolsillo. Sus carceleros creyeron que se trataba de la parte que faltaba en uno de sus ídolos y de este modo Jephson sobrevivió mientras el barco quedaba a la deriva.
El autor de semejante relato no es otro que un joven de 25 años, que años más tarde se haría mundialmente famoso sir Arthur Conan Doyle.
La hipótesis más creíble es que una tromba marina (una columna de agua en rápida rotación, parecida a un huracán, que se levanta de la superficie del océano impelida por un viento turbulento) produjo la rápida acumulación de agua en la sentina, induciendo al capitán y a la tripulación a pensar que el barco se hundía (teoría corroborada por la barra de sondeo hallada en cubierta). Entonces, habrían dispuesto el bote, confiando poder volver a bordo, pero se rompió el extremo del cabo y el oleaje se llevó el bergantín.
Incluso hay una noticia curiosa relacionada con nuestro país, el 16 de mayo de 1873 el diario Daily Albion de Liverpool, informaba que unos pescadores habían encontrado dos balsas en un puerto de Asturias. En una de las balsas había un cadáver con la bandera americana y en la otra cinco cuerpos en descomposición, curiosamente este asunto nunca fue investigado aunque es difícil asociarlo al Mary Celeste , pues en esté sólo había un bote y había transcurrido un periodo de unos seis meses.
Un hecho como este aparte del libro de Arthur Conan Doyle ha inspirado hasta la actualidad un buen número de novelas y estudios.




Una película de 1935 interpretada por Bela Lugosi.

Un musical que se llevó a cabo en los noventa en Gran Bretaña.

E incluso una moneda conmemorativa acuñada en Gibraltar en el año 1994 donde se dan de la mano Sir Arthur Conan Doyle y el Mary Celeste, para celebrar lo que en esos días eran los cien años del Regreso de Sherlock Holmes.



Blog creado el 23 de Agosto de 2005 en Barcelona.
Idea original, secciones y reportajes: Manu y Nur.




octopusmagnificens dijo
Yo me inclino por la teoría del asesinato. Alguien los mató a todos. Un capitán experimentado no abandona el buque así por así. El capitán del Dei Gratia es sospechoso.
30 Junio 2007 | 12:00 AM