La verdad es que hay días que te levantas y cuando lees la prensa o un post con gracia se te alegra el día, eso ha pasado hoy. Me encanta saber que un señor como Stewart Copeland (batería de los Police) se atreve a decir que su concierto en Vancouver fue increíblemente flojo. No hay nada como tener una propia página web, para desahogarse. www.stewartcopeland.net.
Sus salidas de tono no sé si son propias de un exceso de alcohol, de un iluminismo total o de una chulería innata a su ser, frases tales como: Sting (Gordon Matthew Sumner), saltó como un afeminado petulante en un lugar de un Dios del rock,mientras que yo mismo fui un completo desastre desincronizado. ¿Y quién sabe lo que el guitarrista estaría haciendo? Debía de estar en Idaho
Como véis el chaval no se corta un pelo en decir lo que piensa y continúa con una puntillosa crítica de todas las incidencias del concierto, con problemas que se repitieron en su opinión "canción tras canción". Al parecer fue el único que no comparte la visión favorable de los críticos y los 20.000 fans que presenciaron el concierto.
No me quiero ni imaginar a Sting leyendo estas declaraciones, un hombre henchido de su egocentrismo recibiendo críticas aceradas desde el propio seno de su grupo. Estos dos acaban otra vez a puñetazos, sino fuera por el dinero que hay en juego no sé como acabaría la cosa.
El en otra hora, practicante del sexo tántrico en sesiones de ocho horas continuas, (antes de que American Pie lo pusiera de moda) y salvador del Amazonas ¿Alguien se acuerda de aquellas fotos impagables de los lejanos ochenta? El colmo del progresismo de la época. El rockero blanco con conciencia ecológica fotografiándose con un gran jefe de las tribus amazónicas, claro que de eso hace 20 años y uno con el tiempo deja de ser progresista, sus discos se venden cada vez menos y se convierte en conservador y seguro termina añorando los tiempos de la dama de hierro, me refiero a la señora Thatcher. Así llegamos al famoso episodio de hace "cuatro días" cuando Sting y esposa (igual de progre que él) despiden a su cocinera Jane Martin de 41 años que cometió el horrible crimen de quedarse embarazada y reducir su rendimiento. Claro que hay estaba la justicia inglesa que no dudo en fallar en favor de la demandante y condenar a Sting y señora por discriminación sexual. Ya sabéis unos progres como aquí Ana Belen y Victor Manuel que ayer le cantaban al caudillo y hoy abrazan la tricolor, pero como les toquéis la pasta se pasan al PP.
Pero volviendo a Stewart ese chaval que se ha tirado casi veinte años componiendo bandas sonoras para películas como La ley de la calle, de Francis Ford Coppola, y Wall Street, de Oliver Stone. Ha tenidouna salida de tono máspropia de rock stars como Axl o el Mike Patton de sus épocas doradas, aunque no es la única hace cosa decinco años cogió un cabreo monumental con Ray Manzarek y Robbie Krieger cuando estos que junto a él y aIan Astbury habían refundado los Doors. Decidieron prescindir de sus serviciosa raíz de un accidente que le imposibilitó tocar durante una temporada, Ray y Robbielo dejaron de lado y se buscaron un sustituto después de haber usado su nombre y haber realizado algunos conciertos juntos.

La reacción de Copeland , no se hizo esperar una demanda de un millón de dólares y no os dirijo más la palabra.
Y para acabar una foto del ya famoso segundo show de Vancouver donde vemos a un Sting que parece estar en forma y a un Andy Summers un pelín tocado que claro que son 64 años y tiene su mérito seguir rockeando.