Entrevista a Manuel Priego (2ª Parte)
¿Por qué tiene usted tan mala fama?
En uno de mis "aforismos" digo: ya que me es ajena la posibilidad de ser conocido por la mayoría, me enorgullezco a veces de ser tristemente recordado por unos pocos. Soy una pobre víctima del "mal de Rimbaud". Los siquiatras me contestan que es un problema grave tener ultrasensibilidad y ultraorgullo. Yo les repito con humor que mayor problema es no tener dinero o poco para vivir.
Ya que menciona al rebelde Arthur Rimbaud, es, según tengo entendido, su poeta favorito
Sí, uno de mis predilectos, junto a Fernando Pessoa. Profeso una admiración y un afecto muy grande por estos dos creadores. Lo mismo me pasa con Kafka o Dostoyevski. Habría que ver cuál sería su relación si levantarán la cabeza y me oyesen decir esto...
Hagamos, si le parece bien, un paréntesis para hablar de algunos escritores que ha conocido a lo largo de su temprana afición a los cenáculos y a las peleas literarias. Empecemos por Javier de Marías, de quien usted dijo, en declaración a La Vanguardia, que era un pesetero.
Prefiero gastar mis "mezquinas" energías en la escritora Care Santos. Esta trepadora de cuidado no tiene ningún problema en rebajar su conciencia a niveles pueriles: hará siempre todo lo que sea para triunfar como novelista. Bueno salvo desnudarse para la revista "Interviú" (por razones de peso), y ponerle los cuernos al "bueno" de su novio, como bien probó Javier Tomeo. Se parece mucho a esas personas a las que no le tiembla nunca la mano a la hora de firmar cartas de despido o penas de muerte. De momento, por voluntad propia, sólo se dedica profesionalmente a la literatura, ¡qué sea por muchos años! La muy puerca no tuvo bastante con insultarme en la carta que envió a Javier Marías, sino que además aprovecho las circunstancias para invitarme a abandonar su organización mafiosa en calidad de persona non grata. Por razones obvias, jamás nadie me verá leyendo una novela suya.
Antes de proseguir, quiere despacharse a gusto con algún otro compañero de su generación...(Aquí sonrió sin remilgos).
La verdad es que sí. Recuerdo a un tal Alfredo Montoya que iba a las tertulias de la revista El vendedor de Parrarayos. A los pocos minutos de oírle uno experimentaba un aburrimiento y una pesadez insoportables. Cuando no podía monopolizar la conversación, según sus preferencias temáticas, se dedicaba entonces a dar el coñazo al vecino de enfrente. Esto, naturalmente producía efectos negativos sobre los que venían por primera vez, ya que nunca más volvíamos a verles el pelo en las reuniones. En fin, en este caso, también se cumple con creces aquello de que es mejor no conocer al escritor. Los temas sociales no le interesaban ni lo más mínimo, todo lo contrario que al combativo Julián Sánchez. Por cierto, hace poco asis´tí a la presentación de su libro. Me dio mucha pena ver cómo ponía en practica técnicas publicitarias que hacían de su "Galimatías de la Vida" una suerte de coca cola o hamburguesa. Claro que no se le puede reprochar que quiera ganarse la vida como escritor y que sus libros se compren, pese a sus sentida militancia anarquista. Que se venda al capitalismo marginalmente es comprensible, y a la vez triste, pero que lo haga de una forma tan ridícula, es mucho rebajarse. ¿No?
¿Hay alguien con el que de verdad tenga una estrecha relación? ¿Deme algunos nombres, si puede?
Es curioso, creo que me llevo mucho mejor con los escritores desconocidos que no son de mi misma generación.
Uno de los cuadros de la colección privada del escritor y pintor Manuel Priego Oliver.

Durante un tiempo le dio por coleccionar dedicatorias de escritores famosos...
Le contaré dos anécdotas inéditas al respecto. La primera tiene como coprotagonista al novelista Manuel Vicent. Una tarde me lo encontré sentado con su mujer en una terraza del Paseo de Gracia. Nunca olvidaré la cara del pobre hombre cuando le pedi un autógrafo; la misma que pone cualquier chica adolescente cuando un desconocido le pregunta la hora en medio de una calle solitaria. También con Antonio Gala me pasó algo digno de saberse. Cuando estuvo en Barcelona con motivo del homenaje que Almenara le organizó en el Pati LLimona, en el que, por cierto, se mostró como un rabioso nacionalista andaluz, un amigo mío pintor se le acercó para decirle que le iba a presentar a un joven poeta o sea yo. Gala, sin levantar la vista de los autógrafos que firmaba, preguntó: ¿Bueno o malo? Y cuando me acerqué a saludarlo y pedirle su garabato, el muy guasoncete me espetó: ¿Qué hace un escritor sin bolígrafo? en lugar de contestarle con la misma moneda, sólo me preocupe de pedir prestado un maldito bolí.
Volviendo a asuntos menos prosaicos, ¿siente temor a la hoja en blanco?
No, más me aterrorizan los hombres y las mujeres. Si usted viese a mi compañera sentimental cuando se enfada...
A propósito, ¿qué piensa la parienta de su profesión, si me permite usted usar el término?
Ella no me quiere por mi profesión, por decirlo con sus palabras, después de ocho haras trabajando a diario, tanto le da que sea zapatero, artista o lo que quiera.
Ya para acabar, ¿cómo le gustaría pasar a la Historia de la literatura?
Mire, si sueno en la República de las Letras será como el escritor-anticristo. No en vano, el valor numérico de las letras que componen mi nombre de pila y mis dos apellidos reales arrojan una cifra inquietante: 666, o sea la marca de la Bestia, según el "Apocalipsis" de San Juan. Estoy, por lo tanto, predestinado a traer al siglo XXI grandes calamidades: ningún nombre será tan odioso como el mío, literariamente hablando.


Blog creado el 23 de Agosto de 2005 en Barcelona.
Idea original, secciones y reportajes: Manu y Nur.



manuel priego dijo
amigo manuel he leido algunas cosas tuyas y me han gustado mucho
especialmente partes de pliegos humoristicos
te descubri por aquello de que tenemos el mismo nombre
un saludo con mis mejores deseos
manuel priego
www.manuelpriego.com
27 Diciembre 2007 | 08:11 PM