Se acabo la buena vida que suponen las vacaciones, atrás quedan 23 días de reposo, excursiones y gastronomía galaica, como curiosidad cuelgo las fotos de cuatro espantapájaros que acerté a vislumbrar.
1. El típico avión cuya hélice produce un sonido que ahuyenta a los estorninos.

2. Son suficientes 20 metros de cable y una vieja radio subida de volumen (protegida eso sí, por un arcaico paraguas para cuando la lluvia arrecia).
3. La señora Elena creo el típico espantapájaros de forma humana, con un traje un tanto a lo José María García, más que nada por el color butanito.

4. Mi calabaza de Halloween acabo empalada protegiendo los racimos de uva, muy cerca del segundo artilugio que arriba visteis.