Bélgica
Año: 2003
Dirección: Erik Van Looy
Intérpretes: Jan Decleir (Angelo Ledda), Koen De Bow (Eric Vincke), Werner De Smedt (Freddy Verstuyft), Jo De Meyere (Gustave de Haeck), Gene Verboets (Seynaeve), Dirk Roofhooft (Vader Cuypers), Laurien Van den Broeck (Bieke Cuypers), Deborah Ostrega (Anja), Hilde De Baerdemaeker (Linda), Geert Van Rampelberg (Tom Coemans).
Duración: 119 minutos
Guión: Carl Joos y Erik Van Looy; basado en la novela de Jef Geeraerts
Música: Stephen Warbeck.
Presupuesto: 2,5 millones de euros.
Sinopsis:
Tras una introducción con un caso de abusos sexuales en Bélgica. Asistimos en Marsella a un encargo que se le hace a un asesino a sueldo. La primera víctima del sicario un alto funcionario público, pone en marcha al departamento de policía de Amberes que envía a dos de sus mejores detectives criminalistas para investigar el caso. Las pistas conducen al sicario Angelo Ledda (Jan Decleir)que experimenta síntomas del alzheimer, pero un hecho hará que Ledda abandone su encargo y se vea perseguido ya no sólo por la policía sino por sus propios contratistas.
Opinión:
Una agradable sorpresa esta cinta europea, porque demuestra que en Europa se puede hacer buen cine policiaco y sin grandes presupuestos, basado en una novela publicada en 1995, la cinta toca varios temas, algunos bastante turbios por cierto, el caso de la prostitución infantil, y las redes de pederastia, sobretodo en un país como Bélgica donde ha habido auténticas conmociones sociales por este tema. Pero además en los otros hilos arguméntales se toca de forma clara y sin ambigüedades el tema de la corrupción del poder, los chantajes y favores que se realizan entre los miembros de las altas esferas ya sean políticas, judiciales o policiales para taparse. Bajo una aparente capa de democracia y progreso muchas veces se esconden ruindades humanas de alto calado.
La escena con la que se abre el film, es clave en el sentido de que es el nexo que unirá diversas subtramas, y nos ayudara a comprender en parte las posteriores actuaciones del detective Vincke al ser el protagonista directo.
Pero por encima de todo si algo hay que destacar es la actuación de Angelo Ledda, ese asesino a sueldo consciente de que esta al final del camino y que en cierta manera se ve un tanto forzado a aceptar el encargo de matar a unas personas en Amberes. Aunque el dice que no le gusta Bélgica, en el fondo intuimos que no quiere ir por que es consciente de su enfermedad y porque allí se encuentra su hermano ingresado, un reflejo de como estará él en cuestión de meses o unos pocos años. Al principio pese a sus problemas de memoria realiza su trabajo con su habitual eficacia, pero todo da un giro de 180 grados cuando tiene frente a sí a su siguiente víctima una niña de 12 años, entonces sus principios pesan más que ninguna otra consideración, como bien dice en una frase posterior "los niños son sagrados". Y Angelo Ledda pasa de ser verdugo implacable, a ser perseguido tanto de la policía, como por las personas que lo contrataron, consciente de algunas de sus limitaciones pero ayudado por su instinto asesino tiene una misión moral que cumplir. Una de las mejores bazas es como este personaje en principio poco dado a caer simpático, se va ganando cierto reconocimiento, pues a pesar de su cruel trabajo tiene una ética y unos principios inquebrantables. La otra gran baza es la relación de respeto y comprensión, incluso complicidad, que aproxima al inspector Vincke con Ledda, ambos desde distintos polos opuestos buscan hacer justicia, perseguidos por la imagen de la niña (Ledda incluso en pesadillas) y el inspector por un cierto sentimiento de culpabilidad por como se resolvió el caso en su día, que se agudiza al contemplar el cadáver. Esta "complicidad" incluso erosionará la amistad del inspector con su compañero, que no siente esa afinidad por Ledda y que no dudará en hacerle duros reproches después de la muerte de un par de agentes del orden. Es cierto que hay elementos tomados de otras películas: los escritos de Ledda en sus brazos (Memento), la rubia sensual de la piscina jugueteando con el policía (Instinto básico), la visión de la niña y los cambios que provoca en el asesino a sueldo (León, el profesional), pero no dejan de ser pequeñas referencias o incluso mini tributos, al menos en la presente no tenemos tensión sexual entre el grupo de policías pese a haber una mujer. La película tiene personalidad propia y tras una buena hora y media de cine, sufre un bajón que culmina en la escena de la cárcel demasiado artificial, pero es quizás este su única pega no haber rematado la faena con unos minutos de menos y prolongar varios cierres en falso, pese a ello una buena película.
Puntuación: 7