Anoche por fin pude ver el último episodio de la 5ª Temporada de CSI Las Vegas, una de las mejores series que actualmente emite la televisión, aunque sea en la lamentable Telecinco.
Sí ya la serie es buena de por sí, el tener el lujo de que Quentin Tarantino dirija un episodio, es sin duda un motivo de alegría y un aliciente extra para no perdérselo.
Y a mí no me ha decepcionado en absoluto, es un episodio doble 82 minutos, en los que hay muchas cosas, desde guiños a viejas figuras del cine, a diálogos sin aparente sentido o incluso publicidad subliminal, amén de una trama que engancha, por mucho que, no nos engañemos, todos conocemos el final.

Sinopsis.
El argumento comienza con el secuestro de uno de los miembros del equipo de Grissom, Nick Stokes que es enterrado vivo en un ataúd transparente, junto a unos cuantos tubos fosforescentes de luz, su propia pistola, una grabadora, y en un principio un tiempo límite de oxigeno de 12 horas. Se inicia pues una contrarreloj para salvar la vida del compañero, del cual seguirán en buena medida su sufrimiento a través de una emisión por webcam que lo muestra en su reducido habitáculo de cristal. Con estas buenas premisas lo que en principio parece un secuestro por motivos pecuniarios, iremos descubriendo que se transforma en una venganza muy meditada por uno de esos eternos actores que casi siempre han hecho de secundarios encarnando a personajes rodeados de maldad, me refiero a John Saxon, que de todas formas hace un papel muy pequeño, pero muy explosivo. Además tenemos las tensiones y emociones contenidas dentro del propio grupo de los CSI ante lo que le está sucediendo a su compañero, especial mención como para Grissom y Warrick, aunque todos están más que correctos en este episodio. Las pinceladas de Tarantino se extienden a lo largo del metraje desde el poster que aparece en la casa de un sospechoso, de la película "Cabin Fever", dirigida por Eli Roth, (que es colaborador habitual de Tarantino, por cierto decir que la película en cuestión es un truño) pero un poco de publicidad subliminal de un púpilo nunca va mal. Asistiremos también a otro de los elementos característicos de tío Quentin ese diálogo sin demasiado sentido entre Warrick y Nick a costa de una velada de boxeo, el cameo que hace el gran Tony Curtis (por cierto viejísimo) que incluso se atreve a bromear sobre una de sus míticas películas "Con faldas y a lo loco" El tema de las hormigas, y sobre todo esa escena onírica en blanco y negro de la autopsia del cadáver, que lleva el sello Tarantino. No me quiero exceder demasiado en los comentarios para aquellos que no lo hayan visto, por eso sólo unas pinceladas pero desde luego lo recomiendo y hay que verlo.