En una visita de viernes por la tarde a ese lugar que el bueno deSammy tyleroseha bautizado como "paraíso cultural", me pertreche de un buen puñado de libros a una semana del comienzo de las vacaciones, pero sin duda el que más ilusión me ha hecho, es la autobiografía del gran Errol Flynn, de hecho debería decir que lo he devorado en un par de días.
Y es que hay personajes que conoces desde la niñez y su aureola lejos de desvanecerse, se va incrementando con el paso del tiempo. Hace poco Kar hablaba en su blog de la vigencia de "Capitán Blood", creo que podría añadir unas cuantas más "Robin de los bosques", "Objetivo Birmania". "La carga de la brigada ligera"...y es que en los años treinta y cuarenta nadie mejor que Errol para encarnar a un héroe que además derrochaba carisma en la pantalla y fuera de ella. Esta misma semana una de las últimas actrices vivas de la edad de oro de Hollywood, su compañera nada menos que ocho películas Olivia de Havilland, a sus 93 años ha hablado sobre su relación con Flynn, (por cierto los Havilland son una familia longeva además de Olivia tenemos a su hermana la también actriz Joan Fontaine con 91 años, aunque estas dos hermanas se llevan a matar y hace décadas que no se dirigen la palabra) volviendo a nuestro protagonista vivió una vida de lo más intensa, llegó a los cincuenta avejentado y su corazón dijo basta. Inolvidable es aquel No Me Judas que hace unos años le dedico "The Man" tomando como base este libro que si no yerro en Inglés se titulaba "My wicked, wicked days". Y es que un hombre que ha desarrollado tantas profesiones y tan variopintas, no puede defraudar además de actor, administrador del gobierno hasta que se acostó con la mujer que no debía y se quedo dormido, imaginaos quien llegó entonces, vagabundo, pescador con dinamita incluso afirma haber matado así a un tiburón que le estropeaba el negocio comiéndose a los peces, soldado mercenario, ladrón de joyas, responsable de plantaciones de cocos, buscador de oro, castrador de ovejas con los dientes eso sí, navegante, playboy, adicto al sexo y a las drogas tiene curriculum más que suficiente para rellenar un libro que entretenga.
Por cierto un NMJ de esos que se te quedan grabados en mente y que no podía empezar mejor de mejor forma que con la letra de Dogs d´amour: "You wanna be like Errol Flynn, Captain Blood was a whore". El hecho de que por fin se publique en español este libro con más de cincuenta años de retraso, supongo que tiene que ver con que en unos meses se cumple el centenario de su nacimiento y aprovechando la efemérides por fin podemos leer estas "Aventuras de un vividor". Ante cualquier autobiografía hay que tener ciertos reparos, nadie va a tirar piedras sobre su propio tejado pero la verdad es que asumiendo que Errol no lo va a contar todo, en ocasiones se pude leer entre líneas como en su etapa de capataz en la plantación de copra en Nueva Guinea, cuando se lió con una chica muy joven y elude decir sus años, empleando como justificación la frase: "allí no existía el concepto de edad", la misma frase que prnunciará después en una sitación similar en su plantación de tabaco y de nuevo con una "joven". Desde luego no oculta algunas de sus grandes debilidades, sobre todo el alcohol y las mujeres , pero revistiéndolo todo de ironía, basta ver ese capítulo inicial donde nos cuenta su desastrosa situación financiera tras querer rodar en Italia una película sobre Guillermo Tell y salirle las cosas lo bastante mal como para tener que desprenderse de uno de sus cuadros de Gauguin. Tras estas primeras páginas cargadas de reflexiones y con un Errol muy consciente de su situación mediados los años cincuenta. Llegan los capítulos del libro con bonitos nombres, como el primero "El diablo de Tasmania" con los primeros años de la vida de nuestro protagonista, una madre con la que nunca se llevó bien y un padre sumergido en su propio mundo de ciencia, es el capítulo más corto y más flojo con las travesuras de un niño y adolescente que se escapa de casa tres días y que no siente ningún interés por la educación académica, salpicada con viajes al viejo continente estuvo unos añitos en un aburrido internado inglés, dónde según cuenta algún profesor pretendía enseñarle algo más que letras y números, de esta estancia deriva al parecer su acento más inglés que australiano. A partir de aquí llegan los capítulos con más chicha "El cocodrilo y la espada", "Siete mares a Inglaterra"...Cargados de vivencias y anécdotas que satisfaran a cualquier fan de este hombre, una rock´n´roll star adelantado a su tiempo, creo que mejor que en este caso lo mejor es leerse el libro y descubrir lo intensamente que vivió este hombre.
Curiosa foto de Errol Flynn tomada en sus días de Mallorca, con un corsé para aliviar los dolores de un golpe publicada en un periódico de la isla y con un texto del propio Flynn "La nueva imagen para los chicos". Leer este libro es conocer un poco más la leyenda y es imposible no sentir simpatía por un vividor como él. Que salió de su casa sin dinero, paso por todo para subir a lo más alto del olímpo Hollywoodiense y luego volver a caer en gran parte por sus propios vicios.
Existe un bloghttp://unamericanoenmallorca.blogspot.com/que no sé muy bien si es ficción o realidad , en él se narran algunas de las hazañas de Flynn en la isla de Mallorca, además de múltiples anécdotas que contaba cuando iba mamado que era muy a menudo como los picos que se daban "Cary Grant y Randolph Scott" en fiestas o mejor dicho orgías, es muy entretenido de leer y el contenido no desencaja para nada con este pedazo libro.
Para terminar una foto de su tumba en Vancouver según reza la solapa interior del libro fue enterrado con seis botellas de Whisky, aunque quizás hubiera sido más apropiado seis botellas de vodka, en honor a ese maletín que llevaba habitualmente con él esta bebida y dos vasos.
Hoy le toca el turno a uno de mis directores de cine favoritos Sam Peckinpah, todo un personaje con una vida llevada al límite en muchas ocasiones, como deja bien clara la biografía "Vida salvaje" escrita por su amigo Garner Simmons, un libro perfecto para introducirte en la vida del genial director y saber como fueron los rodajes de sus catorce películas, no faltan anécdotas y conflictos en prácticamente todos y cada uno de esos rodajes, en cierto modo Sam Peckinpah viene a ser como el Jim Morrison del cine.
En la contraportada del libro queda bastante bien retratado: "una persona compleja e intuitiva que, creyendo que la creatividad sólo puede nacer del caos, siempre estuvo dispuesto a desatar este último". Si a esto le sumamos sus problemas con el alcohol, las inyecciones diarias de vitamina B12, y ya en la década de los setenta la cocaína podemos entender que hacer cada película era una aventura o una tormenta en si misma.
El libro además está plagado de entrevistas a un buen número de personas que participaron en sus películas desde actores como James Caan, Charlton Heston, Dustin Hoffman, Steve McQueen o Kris Kristofferson a actrices como Stella Stevens, Ali MacGraw o Helen Shaver, además de a un buen número de productores y técnicos con una variedad de opiniones que nos permiten hacernos una idea de lo díficil que podía ser trabajar con este hombre.
Hace muchos años estando una mañana en casa por casualidad estaba viendo uno de esos programas en que varias personas discuten sobre un tema, en un momento dado una señora saco a relucir la figura de Sam calificándolo de apologista de la violencia y misógino. Sus películas están cargadas de violencia sería una estupidez negarlo, pero de ahí a hacer apología de la misma creo que media un abismo y en cuanto a lo de misógino es una idea bastante extendida entre cierto sectores "feministas" que no entendieron muy bien "Perros de paja", pero un hombre que se caso cinco veces, aunque tres veces fuera con la misma mujer y que se enamoraba habitualmente de prostitutas, no parece ser muy misógino, quizás lo más aclaratorio en este apartado sean las palabras de una de sus actrices Helen Shaver que narra su primer encuentro con el director. "Creía que iba a conocer a un misógino, un hombre que odia a las mujeres. La única razón por la que había ido era por quien era: un director de grandísimo talento. Pero me esperaba la peor. Así que entré allí, y me encontré a aquel hombrecillo detrás de una gran mesa, y era tan encantador que me quedé maravillada. Era completamente lo contrario de lo que yo pensaba. Diez minutos más tarde, me empecé a poner colorada, y a reírme como si fuera una colegiala. A Sam le encantaban las mujeres. Te hacía sentir tan bella...tan importante". Además de la visión de conjunto lo mejor del libro es el montón de detalles de que uno desconocía y que salen a la luz, desde la personalidad también un tanto "extraña" de Steve McQueen que al parecer reescribía constantemente sus escenas como sí el fuese el guionista, además de su obsesión compulsiva en verano por quitarse la camiseta entre escena y escena para tomar los rayos del sol. O las opiniones del compositor Jerry Fielding sobre Bob Dylan que además de participar en "Pat Garrett and Billy the Kid" había compuesto la banda sonora: "En mi opinión, Bob Dylan compuso siete grandes piezas musicales y un montón de tonterías que no valen más que para adolescentes descerebrados". A Fielding le pareció horroroso que en la película sonase: "Knockin´s on heaven´s door" con una batería de rock en una escena en que el tipo está muriendo y la emoción habla por sí misma. He aquí la escena en cuestión.
Para Fielding Bob Dylan era en palabras textuales "un niñato" y él por su parte hubiera puesto como tema central una canción escrita por Kris Kristofferson para la película "One for the money" que finalmente no aparecía en la película, pero si posteriormente en su disco "Spooky Lady's Sideshow". Anécdotas hay muchas como la costumbre de Peckinpah de llevar al rodaje a varias prostitutas, aunque no esto no siempre salía bien, en "La balada de Cable Hogue" gran parte del equipo sufrió una enfermedad que trajo consigo una de tales chicas. Pero más allá de todos estos hechos siempre nos queda ese legado de catorce películas unas mejores"Grupo salvaje", "Pat Garrett and Billy the Kid", "Quiero la cabeza de Alfredo García", "La huida" otras más flojas "Los aristócratas del crimen" y en especial "Convoy". Pero ningún director ha sabido reflejar como Sam esos temas que tanto le gustaban la amistad traicionada, el empuje implacable de los tiempos modernos ante seres que son incapaces de adaptarse, la hipocresía de la guerra y de la religión.
Es posible que al fijarse en la actual cartelera cinematográfica uno a penas repare en una de esas películas que se estrenan sin demasiado ruido ni publicidad y menos en esta etapa de pre oscar de Hollywood. Sin embargo este viernes 20 de febrero ha llegado a nuestro país "Cadillac Records" una cinta sobre la historia del sello discográfico de Chicago, Chess Records. Un buen motivo para verla es toda la galería de figuras del blues y pioneros del rock que por ella desfilan, la lista desde luego quita el hipo Chuck Berry, Muddy Waters, Willie Dixon, Etta James, Little Walter Howlin´ Wolf e incluso un pequeño guiño a los Rolling Stones en el trailer que sirve de presentación a la cinta.
Por qué a la película no la llaman "Chess records" y en su lugar emplean el título de "Cadillac Records" no cuenta la historia de un músico sino de un ejecutivo, Leonard Chess (Adrian Brody) que creo junto a su hermano Phill un sello discográfico que marcaría una época. En principio con semejante desfile de figuras por la pantalla el único punto negativo es que la película se centra en exceso en la figura de (Beyonce) perdón Etta James, sin embargo dejemos los prejuicios de lado y demósle una oportunidad. Como mínimo la banda sonora no tiene desperdicio y siempre nos puede alegrar el día.
Mañana ingresa en el concurrido club de los sesenta y cinco un holandés errante, al que confieso siempre he admirado. En los setenta en su país natal además de la poesía demostró que tenía madera de actor y principalmente de la mano de su paisano Paul Verhoeven nos brindó unas buenas actuaciones en unas cintas digamos un tanto “particulares” caso de “Delicias turcas” o “Katty Tippel”, aunque hubo otras de un carácter más comercial, hasta el punto de que llegaron a los cines de nuestro país, pues recuerdo haber visto en la pantalla grande una cinta bélica bastante entretenida “Eric oficial de la reina”. Los setenta son los años en que tanto Rutger como Paul se labran un nombre en la cinematografía europea, lo que les permite a ambos dar el salto a las Américas a principios de los ochenta, dándonos lo mejor de sus carreras. El primer papel de Rutger en Estados Unidos fue de malo, malísimo enfrentado a una pujante estrella de la era Reagan el señor Stallone, podríamos decir que “los halcones de la noche” fue un aperitivo para tomar contacto con el universo Hollywood. Lo realmente bueno llega a continuación, su memorable interpretación de Roy Batty en Blade Runner, ese líder de los replicantes más humano que los humanos que lucha desesperadamente por hallar respuestas de su creador y ampliar su permanencia entre nosotros. El Nexus 6 por excelencia, en un estado físico envidiable Hauer nos brinda uno de los mejores papeles de la historia del cine pocas veces se han visto unos ojos y un rostro más expresivos rematando con el impresionante monólogo final y esa última acción plena de humanismo.
Desde luego se merecía un oscar, pero ya sabemos que esos premios se desprestigian solos y son contadas las ocasiones en que se hace justicia, este no fue el caso desde luego. Comienza una etapa en la que nos brinda sus mejores interpretaciones desde “Clave: Omega” un buen thriller que siempre ha sido mayoritariamente vilipendiado por la crítica, quizás por ser la obra postuma del maestro Peckinpah y atreverse a adaptar un best seller de Robert Ludlum, sino con la maestría de antaño al menos si con el suficiente vigor y mala leche acostumbrada. También hay que recordar su papel en ese bonito cuento fantástico medieval que lleva por nombre “Lady Halcón” donde comparte amores imposibles junto a la bella Michelle Pfeiffer. O su papel de Martin en "Los señores del acero" de nuevo bajo las ordenes de Paul Verhoeven, ejerciendo de nuevo de líder, en este caso de unos mercenarios medievales carentes de moral, rodada en España e incluso con algunos actores españoles (Simón Andreu) en el reparto además de Rutger el más amoral del club de los inmorales, inolvidables los atributos que luce Jennifer Jason Leigh. Para mí su segunda mejor interpretació fue la del magnífico psicópata John Ryder que en Carretera al infierno nos ponía los pelos de punta, baste recordar la tensión que se corta con un cuchillo en la primera conversación que mantienen el inocente Thomas C. Howell y nuestro holandés en el coche. Una cult movie de los ochenta, que me encanta reivindicar de tanto en tanto Si bien es cierto que a partir de este momento se produce lo que uno llamaría un declive, no sé si sería justo especular con lo que sucedio a partir de mediados de los ochenta, pero puedo pensar que Hauer no supo escoger bien sus papeles o bien que opto por llenarse los bolsillos de la manera más rápida posible participando en cualquier papel que le ofrecían ya fuese película o telefilme actuando con el piloto automático puesto. El caso es que su siguiente película “Se busca vivo o muerto” donde luce una imagen de chulo más que de ex agente de la CIA, nuestro rubio se dedica a cazar terroristas árabes en Los Angeles, siendo el líder de estos nada más y nada menos que Don Simón, perdón Gene Simmons de Kiss que con la cara untada en betún pronuncia algunas frases a la altura del betún valga la redundancia "Yo no soy un criminal, soy un soldado y merezco morir como un soldado" desde luego lo que se merece es un premio Razzie, hemos de reconocer que en el mundo de la música se desenvuelve mejor.Luego vendría “La leyenda del santo bebedor” donde es alabado por la crítica pero que a mí particularmente me resulta un coñazo de película "Escape de Sobibor" le permite ganar un globo de oro y a partir de aquí más de cincuenta títulos. Seguro que todos hemos visto alguno de estos “Furia ciega”, “Peligrosamente unidos”, “Patria”, “Sobreviviendo al juego” o cualquier otro donde cada vez se ponía más de manifiesto un cierto sobrepeso y la repetición de ciertos tics, sonrisa irónica, cara de bueno o malo según el papel lo requiriese. Poca cosa, siempre he pensado que podía ser uno de los más grandes de haber puesto todo su empeño en ello. Aún así siempre es agradable reencontrarse con el viejo Hauer y ver sus grandes interpretaciones o uno de sus abundantes títulos serie B, tiene una cosa de la que muchos actores carecen presencia física, uno de esos tipos que llenan la pantalla y que al menos a mí me encanta.
En ocasiones apetece darse una sesión doble de cine, como cuando éramos pequeños y los cines de barrio nos ofrecían aquellos carteles dobles con un par de películas que eran cualquier cosa menos un estreno reciente. Fenómeno este de las sesiones dobles que creo ya ha pasado a mejor vida, al menos en BCN, el último cine que uno recuerda hacia tal cosa era el Texas allá en la calle Balmes que debió pasar a mejor vida mediados los noventa. Aprovechando que las chicas de la casa dormían plácidamente una buena opción, es una de esas sesiones dobles. Y es que hace poco había leído “The most dangerous game” un relato corto salido de la pluma de Richard Connell en 1924, que tiene la ventaja de que se lee en apenas veinte minutos y cuyo argumento ha dado mucho juego al cine y la televisión. Su primera adaptación a la gran pantalla se conoce en nuestro país como “El malvado Zaroff” (1932) y va íntimamente relacionado con la otra obra de la sesión doble, un título mucho más conocido por otro lado “King Kong” (1933). Los años treinta fueron una de las etapas doradas del género fantástico y de terror en la Historia del cine hay han quedado títulos clásicos como "La momia", "Drácula" o "Frankestein" entre otros.
El malvado Zaroff es una cinta que sin haber estado nunca en un pedestal conserva gran parte de su encanto y va muy ligado a King Kong de hecho comparten muchísimas cosas. En ambas tenemos una historia de terror, centrada en personas que llegan a una isla, en el primer caso como dice la novela "la isla de los buques trampa" en el segundo caso "la isla de la calavera". Cada isla tiene su particular monstruo bajo apariencia humana o simia. Ambas cintas fueron dirigidas por dos directores Schoedsak y Pichel (El malvado Zaroff) y Merian C. Cooper y de nuevo Schoedsak (King Kong). De hecho algunas partes de ambas películas se rodaron al mismo tiempo, en los mismos escenarios naturales básicamente por lo visto en Palos Verdes (California) véase sino ese tronco que salva un abismo y que aparece en ambas cintas. En las dos cintas es más que apreciable la huella de Arthur Conan Doyle. E incluso dos de los intérpretes aparecen en ambas cintas la pelirroja Fay Wray detalle éste que no se pueda apreciar por el B/N y que se convertiria por derecho propio en la primera "Screaming Queen" del cine sonoro. Mientras que Robert Armstrong que borda sus dos papeles en la isla de Zaroff haciendo de borrachín parlante y en la isla de King Kong como cineasta compulsivo. También ambas cintas sufrieron cortes en la sala de montaje, "El malvado Zaroff" ha llegado a nosotros en una versión de 63 minutos, habiéndo sido recortadas algunas escenas de la sala de trofeos demasiada crudeza para la época.
En cuanto a King Kong se suprimieron unas cuantas escenas como la lucha de las araña en un barranco. Escena que en el 2005 rodaría a modo de homenaje Peter Jackson en su particular e inferior versión de King Kong.
No puedo dejar de señalar que existen un buen número de diferencias entre el relato original y su traslación a la gran pantalla, lo que en la novela es más bien una historia de dos personajes el conde Zaroff y el mítico cazador Rainsford Sanger convertido aquí en presa. En el cine el número de personajes se ve aumentado considerablemente desde el número de criados del conde a sobre todo la presencia femenina inexistente en el relato, pero ya sé sabe la presencia de una heroína de buen ver siempre ayuda a la taquilla. Quizás el otro hecho más destacado es que mientras en la novela la caza se prolonga por un período de tres días, en la película la cosa se ve reducida a unas horas. Se ha hablado mucho de la influencia del Drácula de Tod Browning en "El malvado Zaroff" desde el personaje principal que ostenta el mismo título nobiliario, a que ambos son depredadores y viven en un castillo rodeados de fieles sirvientes, sin embargo también veo una influencia marcada de Conan Doyle, tanto por los sabuesos que aparecen en la película lanzados a su presa a través de la niebla que nos recuerdan al "Sabueso de los Baskerville"(anécdota: eran propiedad del querido cómico Harold Lloyd y como no eran tan fieros se les suele hacer planos cenitales para que aparenten ser más enormes de lo que eran). O la escena del héroe cayendo por la cascada para reaparecer por sorpresa en un duelo final, que nos recuerda la desaparición de Holmes aunque ya sabemos que en su caso resucitaria a la fuerza (gracias a sus lectores).
En cuanto a King Kong poco se puede añadir decir que es un clásico donde Fay Wray se suelta bastante más el pelo (rubio para la ocasión) que en "El malvado Zaroff" y ese Kong con todas sus limitaciones técnicas u de presupuesto. Pese a lo rudimentario de la técnica del stop motion, nada que ver con las modernas creaciones vía ordenador y maquetas de "Light & magical industries" ese primer Kong que conoció un buen número de secuelas algunas casi desconocidas es el más entrañable monstruo que uno recuerda, capaz de batirse en duelo con cualquier criatura del pleistoceno por defender a su bella. Un detalle curioso a la par que triste es que Fay Wray iba a hacer un cameo en el King Kong (2005) de Peter Jackson, de hecho conoció a Naomi Watts que hizo su mismo papel de Ann Darrow. Pero Wray falleció antes de iniciarse el rodaje y no pudimos disfrutar de ese cameo o bonito homenaje.
Y para acabar el mes de noviembre otra de esas agradables películas de ciencia ficción de los setenta "Capricornio uno" dirigida por el veterano Peter Hyams, cuyo mayor logró probablemente haya sido el remake de "Solo ante el peligro" en versión espacial, me estoy refiriendo a "Atmósfera cero" con el gran Sean Connery como Sheriff abandonado por todos en una lejana colonia minera donde la droga causa estragos. Pero volviendo a "Capricornio Uno" de la que guardaba un grato recuerdo sobre todo de esa escena final, aunque no recordaba que era mitad a velocidad normal, mitad a ralentí. Viéndola ahora quizás su mayor defecto sea que le falta un poco de ritmo sobre todo en su primera hora y una mayor tensión en determinados momentos, pero aún así no deja de ser agradable revisitar de nuevo el DVD y descubrir pequeños detalles que ya se habían perdido en la memoria.
La sinopsis desde luego parece extraída de uno de esos programas de Iker Jiménez, donde toda teoria conspiratoria es bien recibida, y si en el programa de este señor ya se había especulado sobre la llegada o no del hombre a la Luna. Aquí sustituyamos ese satélite llamado Luna por el más lejano planeta Marte y ya iríamos encaminados.
La historia nos cuenta la primera misión tripulada a Marte. Sin embargo la NASA descubre unas serie de defectos en el diseño de un sistema de soporte de vida, que habrían provocado la muerte de los astronautas de llevarse a cabo la misión, pero el caso es que el proyecto ha costado la fabulosa cifra de 20.000 millones de dólares y ante el temor de que el Congreso paralice la misión, ante un retraso de meses y el coste adicional de reparar el sistema de soporte de vida. A algunos cerebros de la NASA se les ocurre una brillante idea, justo antes del lanzamiento del cohete, la tripulación es retirada de la nave y llevada a una vieja base militar en el desierto de Sonora, para rodar en un estudio el aterrizaje en Marte.
¿Qué los astronautas no están de acuerdo? Se les amenaza con liquidar a sus familias y asunto terminado. Durante ocho meses nuestros protagonistas permanecen retenidos a la fuerza. En la NASA sólo están al corriente de la verdad unos cuantos gerifaltes, sin embargo un técnico anuncia que ha notado algo que es imposible, que las transmisiones de televisión están llegando antes que la telemetría de la nave – “Es casi como si ellos estuvieran más cerca… pero esas señales no pueden venir desde unas 300 millas” le dice a su amigo periodista. Poco después el técnico desaparece misteriosamente y ya tenemos al sabueso periodista metiéndose de lleno en una peligrosa investigación.
Dejando de lado algún agujero de guión como lo díficil que debe ser engañar a tantos técnicos de la NASA, o como en ocho meses nuestros astronautas son incapaces de darse cuenta de que una vez concluida la misión su vida no vale un pimiento y lo más fácil es que los maten, no sea que vayan a contar la verdad de los sucedido. Tenemos una entretenida cinta con dos frentes que acaban confluyendo de un lado el trío de astronautas donde está James Brolin, O.J Simpson (primer astronáuta negro) luego en la vida real sería famoso por temas más macabrosy Sam Waterson. Mientras que el periodista es Elliot Gould (primer marido de B. Streisand) el segundo curiosamente es James Brolin. Pero también aparecen en la cinta un par de personajes entrañables para los que crecimos con las series de TVE en los setenta el calvo Kojak ¿quién no se acuerda de los chupa chups Kojak?
Aquí como un cachondo piloto de aviones que se dedica al triste negocio de fumigar campos de cultivo, aunque por otro lado ¿qué cultivos puede haber en el desierto de Sonora y aledaños? Y también aparece como duro redactor jefe de periódico el entrañable Bosley, el rostro simpático y masculino de "Los ángeles de Charlie".
La segunda hora de película es bastante mejor que la primera, no sólo tenemos unas cuantas escenas de acción que animan el cotarro "el coche sin frenos", "la huída en avión" o sobre todo esa persecución aérea entre un pobre biplano y un imposible tercer ocupante con todas las piruetas que da y esos dos helicópteros del ejército empeñados en acabar con los molestos astronautas.
Bonitos detalles; los diálogos entre el periodista y su jefe cargados de ironía en la mejor tradición de la comedia americana, la forma de comunicación entre los tres astronautas con sus bengalas símbolo de que para ellos ha llegado el final, la forma de camuflarse de Brubaker (alias James Brolin) de las que luego se adueñaría Rambo en los ochenta.
Incluso esa escena un tanto desagradable de Brubaker comiéndose una serpiente de cascabel en crudo y sin aliñar. O esa especie de tributo disimulado a la inmensa "El planeta de los simios" con tres astroanutas en un ambiente hóstil, aquí en lugar de simios tenemos pájaros de hierro que han salido a cazarlos pero el objetivo final es el mismo eliminar a aquellos que pueden hacer temblar los cimientos del poder. Sin ser ninguna joya, es una agradable cinta mucho mejor que muchos estrenos actuales.
Aunque la noticia se produjo la semana pasada, hasta hoy no he tenido tiempo de rendirle un pequeño homenaje a un hombre que nos abandonó a lo que hoy podemos considerar una edad no muy avanzada, 66 años tenía Michael Crichton cuando un cáncer se lo llevó. Para muchos será simplemente otro autor de “best sellers” sin embargo he de decir que le tenía un cierto aprecio por los buenos ratos que me habían proporcionado algunas de sus novelas (no todas). Aunque era considerado una especie de autor del tecno thriller, sus libros eran bastante más variados basta con recordar "Devoradores de cadáveres". Pero también estaba otra de sus facetas, la de director de cine. No dirigió ninguna obra maestra, pero algunas de sus películas eran lo suficientemente entretenidas como para quedarte a verlas en sus pases televisivos. De todas las cintas que dirigió probablemente me quedaría con “El primer gran asalto al tren” una buena historia de ladrones de guante blanco en el siglo XIX que gana enteros con la presencia de dos actores de la talla de Sean Connery y Donald Sutherland.
Aunque para recordarlo como director he escogido la primera película que rodó “Westworld” conocida en Españacomo “Almas de metal” una producción de 1973 en la que adaptaba su propia novela. Siendo sinceros esta cinta vista con catorce o quince años me impacto más que no volviéndola a ver en la actualidad, pero aún así no deja de ser una de esas cintas de ciencia ficción que tanto abundaron en los años setenta que ofrecían a priori un buen puñado de ideas que podían dar mucho juego y sin embargo al final descubrías que algunas de esas ideas estaban ahí pero se les podía haber sacado más jugo y en muchos casos asistíamos a una realización bastante plana y ejemplos hay unos cuantos desde “La fuga de Logan”, a “Capricornio Uno” sin olvidarnos por ejemplo de la propia secuela de “Almas de metal” que se rodaría un par de años después llamada “Mundo Futuro” continuación de la anterior, pero mucho menos conseguida tanto en ideas como en realización. Todas ellas películas de serie B, con presupuestos no muy holgados a juzgar por los decorados y estrellas de cine de segunda fila o con una carrera cuesta abajo, pero que coservan parte de su encanto.
Partiendo de una idea muy parecida a la de su posterior y más conocido libro "Parque Jurásico". En "Almas de metal" nos encontramos en algún momento indeterminado del futuro (eso sí la ropa y los peinados conservan el estilo de los setenta) con un parque temático creado por la compañía Delos, donde se recrean tres escenarios: el lejano oeste de 1880, la Roma clásica y la Edad Media. Simplemente hace falta pagar 1000 dólares diarios escoger uno de estos tres escenarios y convertirse en cierto modo en un actor protagonista de su propia película, donde rodeado de robots de apariencia humana lo mismo se puede uno batir en un duelo que siempre ganarás, que participar en un partida de salón o llevarte a la cama a una bella prostituta que aún no siendo humana es mucho mejor que ninguna muñeca hinchable. Todo va rodado nuestros protagonistas principales disfrutan de su estancia en el lejano oeste, hasta que un fallo hace que los robos queden fuera de control y lo que hasta entonces era placidez se convierta en una especie de pesadilla de terror y muerte. He aquí un buen puñado de ideas que luego la ciencia ficción recobraría en las decadas siguientes, las grandes compañías, la rebelión de las máquinas de apariencia humana creadas con un fin y que degeneran hacia otras metas, los humanos viéndose obligados a batallar con sus propias creaciones. Los fallos de la película son evidentes unos protagonistas sin demasiado carisma, James Brolin (el marido de Barbara Streisand) y Richard Benjamin un personaje sin carisma que parece cuestionarse todas y cada una de las acciones que realiza como si hubiera ido a sufrir en lugar de disfrutar de los placeres de Delfos.
Aunque este elemento sirve para realzar la figura de Yul Bryner que parece recien salido de "Los siete magnificos" luce incluso la misma ropa y que se convierte en el protagonista principal con una expresión hierática que no abandona en ningún momento. Y qué después de morir en un par de ocasiones reaparece transmutado en una especie de "psycokiller" inmortal del lejano oeste, con una idea entre ceja y ceja vengarse de los agravios cometidos con su persona anteriormente, matar a quien lo mato a él en repetidas ocasiones. Es curioso señalar que fue precisamente en esta película donde se utilizó por primera vez las imágenes digitalizadas que nos permiten ver las cosas desde el punto de vista del pistolero, en unas cuadrículas un tanto menos conseguidas que las actuales, cosa de la que se apropiaría entre otras Terminator en años venideros.
Michael Crichton no trata de darnos una explicación científica de porque se produce la rebelión y los robots matan a los visitantes y a sus creadores se limita a exponer los hechos, dejando espacio a nuestra imaginación para que rellenemos este hueco. La idea principal de la película se podría resumir con el título de una obra de Goya "El sueño de la razón produce monstruos". La tecnología puede ser utilizada para mejorar nuestra vida y hacernos más sencillo el trabajo, o llenar nuestros ratos de ocio. Pero también puede tener su lado negativo si el hombre no es cuidadoso o trata de ir demasiado lejos. Uno de los temas más recurrentes por otro lado de toda la ciencia ficción. Aún llena de imperfecciones, como el desaprovechamiento de los escenarios romano y medieval en las pocas escenas que aparecen son aburridos baste recordar el duelo de espadas entre el caballero negro y un poco agraciado visitante, un cierto ritmo lento y algunas escenas prescindibles la pelea de tono cómico en el salón, es una película de poco más de ochenta minutos con buenas ideas y un robot carismático el mítico "Gunslinger".
Lo suyo era una muerte anunciada desde hace un mes aproximadamente, pero aún así no deja de ser una noticia desagradable. Era uno de esos últimos actores de una etapa dorada, que ha sabido envejecer con dignidad, siendo además de actor buena persona. Su último papel fue en "Camino a la perdición" pero antes nos había legado un buen número de estupendas interpretaciones en: "El buscavidas", "El golpe", "La gata sobre el tejado de Zinc", "La cortina rasgada", "La leyenda del indomable" y un largo etcétera.
Los motivos de escoger y recomendar ver "The long, hot summer" para rendirle un pequeño homenaje a Paul Newman, son varios se cumplen 50 años de su rodaje, tras esta película se caso para siempre con una de sus protagonistas Joanne Woodward, trata el fascinante mundo del sur de los Estados Unidos una sociedad aparentemente de caballeros, pero lleno de pasiones y bajezas como cualquier otra, con un reparto de lujo y una Historia basada en varios textos de Willian Faulkner que no tienen desperdicio.
Ben Quick (Paul Newman) regresa a su pueblo natal, todo el capital del que dispone está a la vista: es arrogante, cínico, ambicioso y consciente de su atractivo. Pero con él, llega su mala fama, en sus años deambulando por el Mississsippi se le atribuye el hecho de arreglar sus problemas con sus jefes y vecinos con el fuego. Will Varner (Orson Welles) un viejo terrateniente, pese al riesgo decide contratarle para vender unos caballos demasiado salvajes. Si lo consigue le hará dependiente de su tienda. Realizando una exhibición de labia, el joven vende todos los animales a los rancheros locales que, posteriormente, son incapaces de atraparles. El viejo le contrata y en poco tiempo le demuestra que es un empleado muy competente, por lo que comienza a sentir cariño por él y, además, ve en él al hijo que siempre ha querido tener, por encima de su propio hijo Jody Varner (Anthony Franciosa) casado con la atractiva Eula (Lee Remick) a la que parece ser incapaz de satisfacer y menos aún conseguir la anhelada descendencia que el viejo Will Varner tanto desea. El quinto personaje de este drama del sur es Clara Varner (Joanne Woodward) una joven maestra atractiva e inteligente que se siente a la vez atraída por el "incendiario" y a la vez siente rechazo por su actitud frente a la vida. Y el último personaje Minnie (Angela Lansbury) una mujer madura que aspira a convertirse en la nueva señora del viejo Will Varner. Seis personajes con intereses y pasiones distintas que se mueven en el asfixiante por momentos viejo sur.
Imágenes del film, un Paul Newman en plenitud, con sus ojos azules, sombrero calado, sus risas y arrogancia.
Una muestra de la clase de actor que era Paul, es que para esta película se traslado unos días antes de que comenzase la filmación al pueblo de Clinton (Misssissippi) lugar del rodaje para poder estudiar acentos y actitudes que emplearía en su personaje. Descanse en paz.