La Coctelera

Warrior Soul: Mephisto 31-03-2011

Squizophrenics Spacers fueron los encargados de abrir la velada en una sala con todavía escaso público, pero eso no fue obstáculo para que ellos salieran a darlo todo, se nota que estos cuatro tios disfrutan tocando sobre el escenario y con ese showman que es Sergio Martos (alias Lon Spitfire) con ese look tan 80´s (camiseta del gran Alice Cooper y esos pantalones rojos ajustados) reconozco que me hicieron pasar un buen rato desgranaron temas propios,  más una fiel versión de Thin Lizzy que sonó en segundo lugar y ese medley final que combino a The Who y a The Doors con un sonido eso sí más metálico que los originales, será por la falta del órgano.

 

Después de alguna que otra cancelación sufrida en años pretéritos por fin pude ver a los Warrior Soul, cosa que hace unos años había dado por perdida cuando Kory disolvió la banda y se aventuro en solitario con aquel extraño artefacto llamado "Opium hotel". Pero esta vez sí, sobre el escenario de Mephisto estuvieron Warrior Soul o más bien a Kory Clarke y a sus nuevos acompañantes o (mercenarios) desde hace una temporada los guitarras Johnny H (muy en un segundo plano) y Rille Lundell que fue él que más se lució con su instrumento, el sueco Janne Jarvis al bajo y Freddie Cocker a la batería. Me gustan todos los discos de Warrior Soul, pero siempre he tenido debilidad por el "Space age playboys", en la velada barcelonesa sonaron tres pepinazos de ese álbum "Let´s get´s wasted" "The drug" y "Rotten soul" en las dos primeras el sonido no me pareció excelente, de hecho no fue bueno en toda la noche pero los tres o cuatro primeros temas se resintieron en especial y desde luego sonaron menos "espaciales" que en el disco, y sí mucho más metálicas. Kory Clarke se mantiene en buena forma y su voz tiene ahora un toque bastante más gutural, quizás esos excesos en "Dirty rig" y no digamos ya en "Trouble" le han pasado algo de factura, de hecho el hombre sigue teniendo carisma es capaz tanto de marcarse unos extraños bailoteos como de mostrar gestos lascivos propios de un rockstar, pasando por esos ramalazos punk que le da a algunos temas.

En cuanto a lo que sono aquí está el setlist de la noche, desde la inicial "Super power dreamland"  con ese riff  monstruoso que la introduce con Kory agarrando el microfono y mostrando el poder de su ronca voz, a partir de aquí un puñado de temas que podríamos llamar clásicos, tremenda la versión que hizo de "Punk and belligerent", enlazándola a continuación con ese cañonazo que es "Love destruction" tema perfecto para ser coreado y con esas líneas de bajo tan marcadas, "Rotten soul" completo ese tridente demoledor. Para llegar al momento más relajado cuando sobre el escenario sólo queda Rille Lundell sentado y parecía que estaba en éxtasis y Kory rescatando un tema de la banda que formo tras la primera disolución de WS, que para más inri llamó Space age playboys, la canción es la preciosa ""Cities Scenes & Thieves" que incluso años después reinterpretó en "Dirty Rig". Para finalizar los primeros cincuenta minutos dos trallazos como dos soles  "Shock Um dowm" y el único tema que sonó de su última álbum con Kory Clarke gritando a pleno pulmón y lleno de energía para rematar la faena con "Pigs'" midlefingers al aire y pensar que en un principio ese disco no me enganchaba, en fin. Unos minutos de pausa  la banda irrumpió en el escenario con la brillante 'Intro', sin Kory, para con la aparición del cantante poder berrear todos el mítico "We are the goverment" y escuchar "Interzone". En la recta final nada menos que tres temas de su disco de debut  "Last decade last century", la más reposada "The losers" tema que debería haber tenido mayor éxito en su día y que le viene como anillo al dedo al bueno de "Kory", grandes discos pero escasas ventas. "Downtown" y un tema un pelín menos machacado en directo "Charlie out prison". Para cerrar el concierto "The Wasteland" con Rille Ludell sentado al borde del escenario. Un concierto lleno de fuerza donde el sonido no fue perfecto pero que no impidió disfrutar del show.

Unas fotos del concierto.

 

 

 

 Y para terminar una foto panorámica de los asistentes al evento, es fácil encontrarse a uno mismo.

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Slint: Spiderland (1991)

Si en la anterior entrada hablábamos del grupo "oscuro" por excelencia en el rock los Black Sabbath, en esta ocasión toca hablar de cuatro tipos que fueron capaces de crear un disco incluso más oscuro y tétrico que las huestes de Tommy Iommi sin necesidad de riffs monolíticos. A priori un disco que tendría todos los números para no atraerme, Spiderland es el segundo álbum del guitarrista David Pajo, con Brian McMahan a la voz, Britt Walford a la batería y Todd Brashear al bajo, cuatro tipos provenientes del reino del "pollo frito" Louisville Kentucky, confieso no haber escuchado su primer álbum llamado "Tweez" donde por lo visto practicaban un hardcore al estilo Fugazi con el aderezo de otras influencias más psicodélicas. Sin embargo este Spiderland está hecho de otra materia, de hecho se lo considera el padre del post rock y post hardcore, etiquetas que a mí me suenan "huecas" y no me dicen nada. El caso es que hará unos seis o siete años me tope por la red con una crítica del disco, lo suficientemente atractiva como para descargármelo y probar:  Crítica spiderland  y puedo suscribir todo lo dicho en ella. Pero además y porque no decirlo la leyenda que rodeaba el disco también tuvo su peso para que me decidiese hacerme con él, las pocas fotos del grupo, un cierto halo de misterio en torno a la banda se cuenta que alguno de los cuatro miembros del grupo acabo pasando por un psiquiátrico tras las sesiones de grabación (probablemente esto no deje de ser una leyenda urbana) pero lo cierto es que tras escuchar el álbum uno no puede dejar de plantearse el hecho de que una música como esta no sería de extrañar que hubiese salido de alguna mente realmente enferma. Decía en su día César Martin que  la música de Alice in Chains podía hundirte el día, la música de Slint te puede llevar en estos 40 minutos a vivir una pesadilla con subidas y bajadas, que nadie espere encontrar cosas tales como estribillos o cualquier atisbo de comercialidad son sólo seis canciones que mantienen una unidad, lo calificaría como un  disco ideal para ser escuchado de noche y si eres de los que consigues meterte en la atmósfera del disco, con sus guitarras chirriantes o melódicas, sus silencios, esas percusiones tan próximas y sus crescendos y caídas, lo puedes disfrutar como una obra única. A día de hoy  me sigue pareciendo enorme en especial increíbles ese "Nosferatu man" y sobretodo "Good morning, captain" con ese final tan desasogante cuando el cantante culmina la canción en un gritos desgarradores "i miss you" mientras los instrumentos van ganando en crudeza puro material de frenopático.

Un disco que se escapa de lo que habitualmente uno escucha, pero que cada cierto tiempo vuelve a sonar en casa e incluso hace poco fue rescatado en cierto foro rockero siendo bastante alabado. La única decepción es que la banda hiciese una gira de reunión en el 2007 tocando el álbum entero lo que le resto algo de misterio, pero ya se sabe que a esto de las reuniones pocos escapan. Por cierto hace unas semanas abundaba en copias en la más conocida tienda de la calle tallers. Eso si el CD tiene una presentación de lo más sobria ni letras ni más fotos que la de la araña en la contraportada y los cuatro chavales en el agua en la portada, incluso el CD de poli carbonato no tiene ni una letra, parece un jodido CD virgen.

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Black Sabbath: Cuatro décadas entre el cielo y el infierno.

En España también tenemos blogueros que se dedican a escribir libros, este es el caso de este asturiano que responde al nombre de Miguel Asturias, que ya en el 2007 publicó un más que correcto libro sobre Lemmy y sus huestes bajo el título de "Motörhead sin remordimientos" y que en diciembre del 2008 volvía a la carga con el libro que nos ocupa hoy. Una buena biografía de la banda inglesa considerada por muchos los padres del "Heavy Metal".

El libro es una biografía en toda regla de la banda que abarca desde la adolescencia de los cuatro miembros originales hasta el 2008, con una banda en la que han pasado más de veinte músicos entre sus filas el nexo conductor no es otro que Tommy Iommi casi no podía ser de otra forma. Recorremos los albores de la banda, el éxito, las salidas y entradas de miembros, discos giras todo de manera amena. Desde el accidente en la fábrica que le costó la yema de los dedos al guitarra y que estuvo a punto de privarnos de uno de los hachas definitivos, hasta los pinitos como delincuente de Ozzy que le llevaron por tres meses a la cárcel de Birgminham, de donde salió con una de sus señas de identidad esos nudillos en la más pura tradición "La noche del cazador" hechos con un alfiler y carbón. Las anécdotas sobre la banda hay decenas de ellas de todas las épocas pero claro las mejores son las de la etapa Ozzy, con él como gran protagonista en muchas de ellasno faltan desde habitaciones de hotel destrozadas con petardos, borracheras antológicas o conciertos como el California Jam de 1974, con un Ozzy pasado de vueltas en la mejor tradición Jim Morrison para la historia quedan algunas de sus presentaciones de las canciones: ¿Estáis bien puestos?...porque yo sí lo estoy. o "todo el mundo dando palmas" Venga pillemos un buen ciego. Como es lógico los productores de televisión de la época decidieron que aquel tipo vestido de blanco y con sonrisa bobalicona no apareciese por la puritana TV americana, sin imaginarse ni por un momento que unas décadas después ese tipo y su curiosa familia tendrían un "reality" de enorme éxito. 

Por supuesto las etapas de Dio, Ian Gillan, Glenn Huhges, Ray Gillen y Tony Martin también son recogidas con los respectivos lanzamientos de cada uno de ellos, así como curioso me resulta al menos a mí su primera visita a España con Ian Gillan a la voz. El libro destaca que las crónicas aparecidas en Popular 1, Heavy Rock y ¡LECTURAS! increíble pero cierto, coinciden en lo flojo de sus actuaciones. De todas maneras circula un concierto  pirata por la red (sin mucha calidad todo hay que decirlo) que demuestra que no todo fue fatal, es como mínimo curioso escuchar a Gillan cantando "War pigs" por el contraste de su voz con la de Ozzy.

El único apartado donde el libro flojea es en el gráfico muy bien documentado sí pero con fotografías minúsculas en muchos casos y ni una sola foto en color a estas alturas es algo que se podía haber currado más la editorial. De todas maneras una buena obra escrita aquí perfecta para leer mientra suena por ejemplo "Paranoid".

 

 

 

 

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Earl Slick: In your face

Leía el otro día en la Popular 1 la interesante entrevista a Ron Young el líder de los queridos "Little Caesar" un hombre de ideas claras que no duda en exponer su opinión sobre  varias bandas de las que fue coetáneo dejando claro que bastante de ellas estaban más preocupadas por sus peinados y el sexo que no por la propia música, incluso reconozco me sorprende su defensa de Bon Jovi a día de hoy. En una de las frases de su entrevista recuerda la salida de la banda de  su guitarra Apache y menciona a su sustituto Earl Slick, un tipo de curriculum extenso desde Bowie a Lenon, pasando por Dirty White Boy o Phantom Rocker and Slick entre otros. Un buen momento para recordar su disco de 1991 "In your face", si en mayo de ese año entraba en Little Caesar y se asentaba en la banda, en los meses siguientes junio y julio como él mismo reconocía en una entrevista se entretuvo en componer los once cortes instrumentales que figuran en el álbum, que se completaba con dos versiones "A change is gonna come" un tema de Sam Cooke de 1964 y "Manic Depression" una pieza firmada por Hendrix en 1968 y que apareció en "Are you experience" del ´68, para las labores vocales de estos dos temas nada mejor que echar mano del cantante que más tenía a mano y que no es otro que nuestro amigo Ron Young, con lo que uno termina pensando que estas dos canciones podrían haber acabado perfectamente en el disco del año siguiente de los Little Caesar ya sabemos del amor confeso que siente el vocalista por los cantantes de blues y soul de los 60´s.

La verdad es que el disco "In your face" paso con más pena que gloria y sin embargo no tiene nada que envidiar a otros álbumes de aquellos años que vendieron mucho más (Surfing with the alien" sin ir más lejos) y sin restarle méritos al citado, era más monótono que este donde Earl además de dejar claro su virtuosismo deja salir sus raíces rock blueseras.

Como bien se ve en la contraportada el disco estuvo producido por el propio guitarra y Patrick Schunk que había sido el teclista en las giras de su anterior banda los White Dirty Boy. El elenco de músicos que participa en el proyecto es de calidad Terry Bozzio en la batería, al bajo otro es compañero en DWB Kirk Alley o el hermano del albino Johnny Winter que es el saxo. El disco tiene un buen puñado de temas más que buenos, la inicial "In your face" es un tema de rock en toda regla que puede recordar algo al antes mentado Joe Satriani, con unos cambios de ritmo muy trabajados y por supuesto la guitarra de Earl como eje central. "Slow down slicky" un tema de marcados aires blues, donde además Edgar Winter se luce en todo su esplendor con el saxo que tiene un protagonismo parejo al de la guitarra.

 

"Across the river" una especie de blues pantanoso con la armónica de Jimmy Wods y frases cortas. "Surfer Junkie Dude" y "Austin Boogie Blues" plagadas de guitarras wha-wha y toda una demostración de la técnica de este guitar man. O cerrando el álbum "Lullaby for a red head" un tema lento perfecto para cerrar el círculo. En cuanto a los dos temas que canta Ron Young, "Manic Depression" y "A change is gonnna come" siendo buenas versiones me decanto claramente por el tema de Sam Cooke tanto el guitarra como el cantante creo que se lo pasaron bomba haciendo esta canción.

 

 

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Fira del disc/Daily Price

Una de las ventajas de vivir en la gran urbe es que tienes al alcance de la mano como mínimo un par de ferias del disco por año. Y si tienes tiempo es una de las mejores formas de pasar una mañana de sábado o domingo revolviendo entre cubetas en busca del ansiado material. La "Fira del disc a les Cotxeres de Sants" además tiene entrada gratuita y dentro de su modestia, no es comparable a la "Fira internacional del disc de Barcelona" pero siempre acabas encontrando alguna cosa, lo difícil es ir y volver con las manos vacias. Por cierto aprovecho para recomendar, por si alguien de BCN no lo sabe las tiendas "Daily Price" hay un par en la ciudad dentro del metro, por que en ocasiones te puedes encontrar cosas realmente insospechadas a precios de risa, caso de hoy, ahí estaba sin ir más lejos, un CD que nunca había visto en las tiendas habituales, unos apadrinados del simpático Stone Gossard, los Green Apple Quick Step que ya tuvieron su entrada hace unos años.

Ha sido un día de novedades escasas los temas extras del "Raging Silence" de Uriah Heep, y un par de temas "inédittos" en un recopilatorio de Screaming Trees, pero ha sido un gustazo pillarse tres vinilos clásicos de los Scorpions, e ir renovando el viejo material que anda por casa en viejas cintas de cassette una sorpresa encontrarme el CD de Katmandü, y escuchar en todo su esplendor joyas ochenteras tan olvidadas como "Constrictor" o ese grandioso álbum conceptual con el leitmotiv de una drag queen que es "Wax ecstatic".

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Uriah Heep: Salisbury

Por un algún motivo Uriah Heep forma parte de ese grupo de bandas surgidas a finales de los sesenta y principios de los setenta que estuvieron a un paso de alcanzar el éxito masivo al igual que le sucedió a coetáneos suyos  (por ejemplo unos Deep Purple), pero al final se tuvieron que conformar con ser una banda de digamos un "segundo nivel"  en cuanto a popularidad, pero con un puñado de excelentes discos, no en vano están a punto de publicar si las cuentas no me fallan su álbum número 23, que no es poca cosa en algo más de cuarenta años de trayectoria. Mi primera toma de contacto con el universo Heep fue a través de las revistas a finales de los ochenta "la veterana banda" como la llamaban los redactores aparecía regularmente por las revistas. Y particularmente siempre se me quedaba en la mente la imagen de un tipo de bigote con pintas de buena persona y con un cierto aire a nuestro Yosi de aquellos años.

No era otro que el único miembro que a día de hoy sigue en Uriah Heep desde sus inicios, el hacha de la banda el gran Mick Box que debería tener mayor reconocimiento. Y llega un día que la curiosidad te lleva a indagar un poco sobre la banda y al final te decides a escuchar su música, y lo más fácil fue escuchar su por entonces último disco "Raging Silence" su decimoséptimo disco en estudio y para más inri el primero con un nuevo cantante Bernie Shawn un disco totalmente "ochentero" que no tiene nada que ver, con otros albumes de la banda. En esta ocasión practicaron un hard rock melódico propio de la época, que me engancho totalmente. Como no disfrutar de esa poderosa versión de "Hold your head up"  de los Argent y que en aquellos mismos días tocaban al otro lado del océano los seminales Mother Love Bone, por no hablar de la otra versión que aparece en el disco "When the war is over" una balada de los australianos "Cold Chised" convertida en una "power ballad" con aquel sello tan característico que tenían este tipo de temas en los ochenta, con un estribillo demoledor y que parecía ser hecho un himno a medida para ser cantado en un estadio ante grandes audiencias. Pero también en su cosecha propia eran capaces de seguir creando temas que daban la talla "Blood red roses" y "Cry freedom" son un par de ejemplos, y es que en muchas ocasiones el primer disco que escuchas de una banda se le tiene un cariño especial, aún a posteriori descubras que hay otras obras anteriores o posteriores que lo superan en calidad.

Pero al final el disco elegido para hablar de ellos, al menos en esta ocasión es mi preferido de la llamada etapa clásica 1970-1976. Casi todos los fans se decantan por el otro disco de 1971 "Look at yourself" o por el "Demons and wizards" de1972, pero por algún motivo quizás la variedad de sonidos que contiene, me decanto por "Salisbury" que además sólo contiene seis canciones en su versión original. El año pasado me llevé una alegría cuando Spiritual Beggars decidieron versionar uno de los temas de "Salisbury"  la hard rockera "Time to live"  poniendo en evidencia la vigencia e influencia de los británicos. Los que conozcan el disco ya saben a qué se enfrentan, para los que no pues es difícil de definir porque tenemos hard rock adornado con un poderoso órgano Hammond, pero también tenemos rock progresivo y sinfonismo made in 1971 con una orquesta de 26 músicos, que ponen el colofón al disco en la canción que da título al álbum, nada más y nada menos que dieciséis donde hay un poco de todo y casi diría que en exceso como debe ser, desde tres fantásticos solos de guitarra de Mick Box, hasta el órgano de Hensley en plan director de la batuta, sección de cuerdas y vientos, toques de jazz (cosa que por cierto se repite en algún otro momento del álbum) coros femeninos y la tremenda voz de David Byron luciéndose.

La inicial "Bird of prey" puede descolocar un tanto por esos chillidos inclasificables que lanza Byron y que posteriormente bastantes grupos metálicos imitarían, Rob Halford probablemente tomo buena nota. Un tema estrictamente de rock con sus riffs, el órgano Hammond y la agresiva para la ocasión voz de Byron. Para dar el salto al segundo tema que no tiene nada que ver con el anterior "The park" es un poema escrito por el teclista de la banda Hensley, que adquiere forma de tema lento y que de entrada suena extraño al escuchar al gran David Byron cantando en un tono dulce y con la voz en falsete, esto puede horrorizar a algunos pero el resultado es grandioso, la combinación de los teclados etéreos, las guitarras acústicas y la voz de Byron hacen una gran combinación únicaa que a finales del tema se rompe introduciendo una derivación o interludio musical de un minuto que suena a puro jazz para luego volver a terminar el tema en la línea en que se había iniciado. "Time to live" es uno de mis temas preferidos de la banda, sobre todo por la labor a la guitarra de Mick Box que hace virguerías con su instrumento y se marca un solo de guitarra excelente a mitad de canción, en 1971 estos tipos demostraban que sabían rockear cuando querían. El cuarto tema es el más conocido del álbum a día de hoy sigue sonando en todos y cada uno de sus conciertos, antes de que Nirvana pusieran de nuevo de moda los temas de tres acordes, los Heep se descolgaron con este tema que sólo tiene dos acordes de guitarra, un aire folk, una melodía hipnótica y unos coros creados para disfrutar cantándolos en directo con esa parte final donde la batería y el bajo nos marcan el compás, en el video no está. Y ya tiene gracia que el único tema que canta Ken Hesley sea el de mayor éxito.

En toda su discografía posterior solo un tema superaría en éxito a "Lady in black" sería "Easy Livin´" de "Demons & wizards" con la banda ya más desmelenada y Byron mostrando su talento escénico.

Volviendo a Salisbury el quinto tema "High priestess" es otro tema de brillantes armonías y lirismo con el toque rockero que le imprimen las guitarras de míster Box, que de nuevo se desata a finales de la canción sobre unos coros que tienen algo de entre extravagantes y fantasmales. La sexta pista y que cerraba el disco es la antes mencionada Salisbury.

Señalar que a principios de los noventa se reeditó la discografía en CD de la banda, pero lo bueno llegaría en el 2004 con unas reediciones de todos sus discos con jugosos extras, así este álbum en su edición Expanded de-luxe edition, contiene siete temas extras cinco temas son canciones que ya estaban en el disco en versiones alternativas por lo general más cortas así la propia "Salisbury" pasa de 16 minutos a 4. Pero tenemos un par de temas "inéditos". El primero "Simon the bullet" que había aparecido en la versión americana del LP en lugar de "Bird of prey" y como cara B en Europa, una canción corta de tres minutos y medio muy marcada por el piano y las guitarras acústicas y "Here I am" un tema de casi ocho minutos que comienza en una onda un tanto psicodélica y que va languideciéndo hasta que en hacia la mitad de la canción tenemos una irrupción de todos los elementos propiamente rockeros desde los aullidos de Byron, a una batería que cobra fuerza y marca una poderosa base rítmica con el bajo, a por su supuesto la guitarra de Box que vuelve a dejar huella.

Pero además hay que destacar la cuidada presentación del CD en todos sus aspectos, desde el propio soporte físico serigrafiado, al libreto muy cuidado y trabajado además de las habituales letras de las canciones y algunas fotos de la banda, tenemos las portadas de singles extraídos del disco, asi como la portada americana muy distinta de la europea y la idea original para el álbum que era un tanque pasando por encima de una flor y que ignoró si se edito de esta forma en algún lugar del mundo.  Más notas y opiniones de los propios músicos sobre las canciones y su origen y significado, además de la opinión de algunos periodistas musicales, veinte páginas bien aprovechadas.

 

 

 

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Txarrena, 19 años después.

 Lo cierto es que no es muy habitual por estos lares hablar de la música hecha en este país, pero hoy toca una entrada con cierto sabor nostálgico. El motivo, descubrir que Txarrena diecinueve años después publica un nuevo disco el próximo 8 de febrero. Por si alguien no lo sabe Txarrena, no es otra cosa que la banda de Enrique Villareal alias "el drogas" ese sex symbol que lleva al frente de Barricada toda la vida.

A finales de los ochenta y principio de los noventa la banda pamplonesa tenía un gran éxito y un gran tirón de público, aún recuerdo el viejo Palacio de los Deportes de Barcelona lleno en el 89 con motivo de la grabación del doble Lp en directo "Rocanrol". Lo cierto es que en el disco de Txarrena más de la mitad de las canciones podrían haber entrado perfectamente en algún álbum de los Barricada, las iniciales "Empuko pa´ki" o "El peldaño más cercano" son buena muestra de ello y podríamos añadir "Déjalo muñeca", "Directo a la cabeza" o "El lobo feroz"  de hecho sus compañeros Alfredo y el Boni aparecen en el álbum en algunas canciones.  Hay otras canciones que se apartan un tanto de la línea de la banda madre ahí están "Piel de gato" con una buena letra y las guitarras más trabajadas de todo el disco, "El charco" con una larga introducción de bajo y batería para dar paso a una letra inspirada en un relato de "Arthur Porges" que apareció recogido en una de aquellas selecciones de literatura negra de Don Alfred Hitchcock de lo mejor del disco.  "Nos queda poco tiempo" de nuevo el bajo es quien introduce la canción con un estribillo 100% coreable. "No paran de acariciar" es el tema menos comercial del disco la voz suena desnuda y cruda y esta canción sí que difícilmente hubiera encajado en algún disco de "Barricada" al igual que la siguiente "Algo más que cariño" temas más introspectivos con ritmos cortantes y una atmósfera oscura. "Frío" es la única versión que apareció en el disco, en este caso del grupo "Alarma" y suena mucho más rítmica y rockera que no la original que adolecía de una producción blandengue. 

 

"Nada sin ti" es una especie de medio tiempo simple, pero que va ganando en intensidad y cerrando el disco está "Poca luz" otro tema tranquilo con tintes pop, donde su amiga Aurora Beltrán le hace coros e incluso antes del típico solo de guitarra tenemos una preciosa armónica. Un disco que sólo es rocanrol pero que escuchándolo un domingo por la tarde sigo teniéndole un cariño especial. 

Supongo que el nuevo disco de Enrique Villareal para este 2011, no alcanzará las 43.000 copias vendidas de su primer disco, pero por lo escuchado en el tema de adelanto   Azulejo frío  parece una continuación de su primera obra.

 

 

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Gregg Allman: Just another rider

La  pasada noche Gregg Allman paso por el programa con más solera de la noche estadounidense,  Laten show de David Letterman, la canción que interpreto fue "Just another rider" coescrita con Warren Haynes, una gozada.

 

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